El Servicio de Impuestos Internos (SII) de Chile ha implementado fiscalizaciones de punto fijo en los centros comerciales de origen chino, conocidos como "malls chinos", ante la persistencia de incumplimientos tributarios graves. Estas acciones buscan frenar prácticas como la evasión fiscal y la omisión en la emisión de documentos tributarios, según reportó el propio organismo.
Durante el año pasado, el SII ejecutó más de 2.700 inspecciones en estos recintos, lo que resultó en 332 infracciones y multas que superaron los 63 millones de pesos, además de 229 clausuras temporales. La directora (S) del SII, Carolina Saravia, indicó que este segmento comercial requiere un control permanente debido a que su cumplimiento tributario decae rápidamente tras la aplicación de fiscalizaciones directas.
Analistas económicos sostienen que las medidas de fiscalización en terreno, si bien necesarias, son paliativas y no abordan la raíz del problema. Gonzalo Lucero, abogado tributario, enfatizó que se requiere una estrategia más integral que incorpore análisis de riesgos y sanciones que realmente desincentiven la evasión.
Un aspecto estructural señalado por expertos es la debilidad en los controles fronterizos, facilitando la entrada de mercancía irregular. Cristián Vargas, exdirector jurídico del SII, afirmó que solo cerca del 3% de los contenedores que ingresan al país son revisados físicamente por Aduanas, abriendo la puerta al contrabando y la subvaloración de productos.
Esta falla logística permite que mercancía no registrada ingrese al mercado minorista, alimentando las estanterías de estos locales con productos que eluden los registros legales. La magnitud del sector es considerable, con transacciones registradas en 2025 que superaron el billón de pesos en IVA asociado.
Para cerrar estos espacios de competencia desleal, se sugiere la integración en tiempo real de los sistemas informáticos del SII y Aduanas, mejorando la trazabilidad de la carga desde su arribo al país. Rodrigo Benítez, socio de SW Chile, añadió que también es crucial involucrar al consumidor, instándolo a exigir la boleta para trámites de garantía o devolución.
La masificación de estos centros comerciales, que operan sin un código de actividad económica específico, complica su identificación y fiscalización tradicional. El desafío para las autoridades chilenas radica ahora en transformar estas acciones reactivas en un marco de cumplimiento sostenido y estructural.