El precio del oro fijó un nuevo récord al superar los $5,500 la onza este jueves, en un contexto marcado por las amenazas de acción militar del presidente de Estados Unidos contra Irán y la debilidad subyacente del billete verde. Este hito extiende un rally extraordinario que ha llevado al metal precioso a acumular ganancias superiores al 20% desde el inicio del presente año fiscal, según reportó aljazeera.com.
El último pico se produjo después de que el mandatario estadounidense advirtiera sobre el envío de una “Armada masiva” hacia Irán, señalando que las fuerzas estadounidenses estaban preparadas para actuar con “velocidad y violencia, si fuera necesario”. Estas declaraciones elevaron inmediatamente la prima de riesgo geopolítico percibida por los mercados de materias primas.
Históricamente, los inversores recurren al oro como un depósito de valor confiable, especialmente durante períodos de incertidumbre económica o inestabilidad política severa. El metal precioso ya había experimentado un ascenso significativo del 64% durante el año 2025, un período caracterizado por el retorno del presidente al poder y su reestructuración radical de instituciones y acuerdos comerciales internacionales.
El desempeño estelar del metal también se ha visto favorecido por el menor atractivo de otros activos tradicionalmente considerados refugios seguros, como los bonos gubernamentales. El brillo de estos bonos ha disminuido ante la ansiedad generada por los niveles masivos de deuda que acumulan las economías avanzadas, incluyendo los Estados Unidos.
En cuanto al comportamiento bursátil, los mercados asiáticos abrieron mayormente a la baja el jueves, aunque lograron repuntes moderados por la tarde. El Nikkei 225 de Japón registró un alza de aproximadamente 0.2% hacia las 2:30 p.m. hora local, mientras que el Hang Seng de Hong Kong y el SSE Composite de Shanghái mostraron ganancias marginales de 0.07% y 0.1%, respectivamente.
Este movimiento sugiere que, si bien el sentimiento de riesgo en las acciones mostró una ligera recuperación intradiaria, el trasfondo de inestabilidad geopolítica y monetaria mantiene la demanda por activos duros como el oro en niveles históricamente altos.
Las implicaciones a mediano plazo apuntan a una posible desaceleración en el crecimiento global si las tensiones en Medio Oriente escalan, lo cual solidificaría aún más el estatus del oro como el principal activo de cobertura contra la volatilidad sistémica.