El ministro Daniel Mas marcó un giro en la política económica este miércoles al abogar por una mayor dependencia de la inversión privada para estabilizar el mercado laboral chileno. Durante su comparecencia ante la Comisión de Minería y Energía de la Cámara de Diputados, el ministro subrayó que el Estado debe ceder el protagonismo a los desarrolladores privados.
“En nuestra visión, es el sector privado el que tiene que tirar del carro”, señaló Mas ante los legisladores. “Por lo tanto, nos gustaría más privado y menos Estado. Tenemos que ver cómo lo logramos”.
Mas argumentó que el clima económico actual exige reglas claras para atraer capital. Afirmó que la administración está enfocada en brindar la estabilidad necesaria para que los inversores se comprometan con proyectos a largo plazo. Según el ministro, la creación de empleos de calidad depende de la capacidad del gobierno para fomentar un entorno más favorable para las empresas.
Fortaleciendo la certeza para los inversores
Durante la sesión, Mas explicó el mecanismo detrás de una reducción del 3% en el presupuesto de su cartera, anunciada recientemente. También informó a la comisión sobre un nuevo acuerdo bilateral entre Chile y Estados Unidos relativo al procesamiento de minerales críticos y al uso de suelo.
Al ser presionado por los miembros de la comisión sobre sus comentarios respecto al rol del Estado, Mas aclaró que no considera el desarrollo como una competencia de suma cero entre el sector público y el privado. No obstante, sostuvo que trasladar el peso del crecimiento a las empresas privadas es el camino más eficaz a seguir.
“No estoy diciendo que sea una competencia entre el sector privado y el Estado”, aclaró Mas. “Pero si logramos dar ese salto hacia la creación de más y mejores empresas, creo que estaremos en el camino correcto para generar más trabajo”.
Mas señaló que los acuerdos de producción vigentes deben arrojar resultados tangibles a corto plazo. Vinculó el éxito de estas iniciativas directamente al nivel de seguridad que se brinde a los inversores, sugiriendo que el papel principal del gobierno debería ser el de facilitar la actividad industrial, en lugar de liderarla.