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Economía

El Foro Económico Mundial en Davos modera su enfoque globalista ante el auge del unilateralismo

El Foro Económico Mundial (FEM) en Davos adoptó un tono notablemente distinto este año, con la presencia del expresidente Donald Trump reenfocando la agenda hacia disputas comerciales y tensiones transatlánticas, relegando temas centrales como la sostenibilidad y la cooperación multilateral.

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Davos Shifts Focus from Globalism to Unilateralism Amid US Policy Push
Davos Shifts Focus from Globalism to Unilateralism Amid US Policy Push

El Foro Económico Mundial (FEM) en Davos, tradicionalmente un bastión del globalismo y la sostenibilidad, experimentó un cambio de enfoque significativo durante su reciente cumbre, marcada por la reaparición de Donald Trump en el escenario internacional. Temas habituales como la cooperación multilateral y las transiciones a cero emisiones netas parecieron quedar en segundo plano, sustituidos por discusiones sobre tensiones geopolíticas y disputas arancelarias, según reportes de la reunión.

La ausencia del fundador del FEM, Klaus Schwab, quien no asistió por primera vez desde 1971, coincidió con un declive notable en la promoción de iniciativas como las ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) y la diversidad, equidad e inclusión (DEI). Asimismo, la activista climática Greta Thunberg no estuvo presente, contrastando con su participación prominente en ediciones anteriores.

En contraste, la cumbre dio la bienvenida a Elon Musk, quien previamente había criticado al FEM como un "gobierno mundial no electo". Musk participó en un panel con Larry Fink de BlackRock, enfocándose en el potencial del progreso tecnológico para generar una "abundancia de bienes y servicios", reflejando un optimismo centrado en la innovación.

Las discusiones sobre el clima también mostraron una contracción, con solo cuatro sesiones referenciando el "cambio climático" en el programa oficial de 2026, una reducción significativa respecto a las 16 registradas en 2022. Líderes como Emmanuel Macron y Mark Carney evitaron explícitamente los términos "cambio climático" y "cero neto" en sus intervenciones.

El Secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, veterano de la industria de combustibles fósiles, asistió por primera vez y defendió la necesidad continua de petróleo, gas natural, carbón y energía nuclear para el crecimiento económico global. Wright respaldó la postura de Trump, quien durante su discurso de más de una hora criticó las energías renovables europeas, calificándolas de "la mayor estafa de la historia".

Trump utilizó su plataforma en Davos para proyectar la fortaleza económica y militar de Estados Unidos bajo su agenda "America First", destacando la desregulación y el crecimiento del mercado bursátil. Sus comentarios sobre la adquisición de Groenlandia para la seguridad nacional generaron atención, aunque fueron seguidos por el anuncio de un acuerdo marco con la OTAN sobre el futuro de la región.

La defensa de la postura de Trump sobre el Ártico provino del Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, quien señaló el aumento de la actividad de China y Rusia en la región. Rutte advirtió al Parlamento Europeo que Europa no puede garantizar su defensa sin el apoyo estadounidense, validando la preocupación geopolítica subyacente a los comentarios de Trump.

La influencia del enfoque estadounidense fue palpable, atrayendo a figuras políticas como los gobernadores Gavin Newsom, Andy Beshear y Gretchen Whitmer, quienes participaron en debates paralelos. Newsom, en particular, criticó a las corporaciones por "venderse" a la administración Trump, evidenciando la polarización ideológica presente en el evento.

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