El auge mundial de la inteligencia artificial y la computación en la nube está impulsando un aumento significativo en los precios del cobre, según análisis de mercado recientes.
Informes del Qatar Financial Centre (QFC) indican que la demanda de centros de datos mantendrá los precios al alza hasta 2026. Esto sucede tras un periodo en el que la recuperación pospandemia y la transición energética fueron los principales motores de los precios.
Entre las presiones de mercado a corto plazo se encuentran las interrupciones en la producción de importantes operaciones mineras, lo que ha provocado un déficit de cobre refinado de aproximadamente 330.000 toneladas. Los bajos niveles de inventario y las tensiones comerciales internacionales tensionan aún más el mercado.
El repunte de la demanda impulsado por la IA
Gigantes tecnológicos como Alphabet y Nvidia son piezas clave en este cambio. A medida que la IA se expande, la infraestructura necesaria para alimentar estas tecnologías depende en gran medida de la conductividad térmica y eléctrica del cobre.
Un informe de S&P sugiere que el desarrollo de la IA y el sector de defensa podrían incrementar la demanda en un 50% para el año 2040. En el peor de los casos, la industria podría enfrentarse a un déficit de hasta 10 millones de toneladas si no se materializan nuevos proyectos mineros.
Tan solo los centros de datos podrían ver cómo su participación en la demanda eléctrica de EE. UU. salta del 5% al 14% en los próximos años. El cobre sigue siendo indispensable para los sistemas de refrigeración de alta eficiencia y de distribución de energía utilizados en los racks de servidores.
“La importancia del cobre se ha manifestado en los últimos cinco años, ya que varios países lo han considerado un metal crítico, incluyendo a los Estados Unidos en 2025”, señaló el estudio de S&P. El informe destacó que el cobre actúa como el vínculo esencial entre la maquinaria física, la inteligencia digital y la infraestructura de comunicaciones.
La estabilidad de los precios a largo plazo se enfrenta a variables como la transición ecológica global y la adopción masiva de vehículos eléctricos. No obstante, riesgos como una posible desaceleración de la demanda en China, el temor a una recesión mundial y la inestabilidad política en los países proveedores podrían contrarrestar estos avances.