El economista Kenneth Rogoff, ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional, proyecta que el poder hegemónico del dólar estadounidense como moneda de reserva mundial ha comenzado un declive irreversible desde su máximo en 2015. Esta tesis, detallada en su reciente obra, sugiere que el sistema financiero global se reequilibrará, distribuyéndose de manera más uniforme entre Estados Unidos, China y Europa en los próximos diez años.
El análisis de Rogoff se centra en cómo la gestión de divisas se entrelaza con decisiones geopolíticas y fiscales, más allá de la política monetaria tradicional. El académico señaló a un medio estadounidense que la creencia previa entre financieros respetados era que el declive del dólar era improbable, un consenso que se ha evaporado tras recientes anuncios políticos en Washington.
Rogoff identifica el proteccionismo y el debilitamiento de la credibilidad institucional de EE. UU. como factores aceleradores de esta tendencia, calificando al actual presidente estadounidense como un "acelerante" de la erosión de la confianza. Subraya que la capacidad de endeudamiento barato de EE. UU., medida por el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años, ya no refleja su posición anterior como activo puramente seguro entre las naciones avanzadas.
Históricamente, el "privilegio exorbitante" del dólar estuvo respaldado por el poderío militar estadounidense, algo que Rogoff observó directamente durante su tiempo en el FMI. Sin embargo, el uso excesivo de mecanismos de sanción y espionaje financiero a través del sistema bancario global ha provocado una reacción adversa entre otras potencias.
La principal vía para erosionar el dominio del dólar, según el economista, es la construcción de infraestructuras de liquidación de pagos internacionales por parte de Europa y China que eviten el sistema estadounidense. Este desarrollo se está volviendo tecnológicamente más factible y económicamente atractivo para las naciones que buscan autonomía financiera.
Rogoff también recordó el estancamiento del euro en la última década, atribuyéndolo a una expansión prematura del proyecto europeo, lo que frenó su cuota en las reservas de divisas globales. No obstante, la actual beligerancia de EE. UU. está forzando a aliados, como Europa, a militarizar y "weaponizar" su propia moneda como defensa.
El economista concluyó que esta dinámica obliga a socios comerciales a buscar la independencia financiera, incluso si los cambios en la infraestructura bancaria no son inmediatamente evidentes para el público general. La aceleración de la desvinculación financiera es una consecuencia directa de la sobreutilización del poder del dólar con fines geopolíticos.