En México, el consumo promedio de tortilla alcanza los 66.1 kilogramos por persona al año. Esta cifra equivale a 181 gramos diarios, según datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares. Un estudio de 2016 realizado por El Colegio de México respalda esta estadística de consumo masivo.
Más que un dato numérico, el alimento representa una base cultural y económica vital para la población. El Economista señala que la tortilla funciona como utensilio, sabor y fuente de energía simultáneamente. En muchas regiones del país, este producto constituye la principal fuente calórica de los hogares.
El 83.5% de las familias mexicanas destina parte de su presupuesto a la adquisición de este cereal. La Revista del Consumidor destaca en noviembre de 2025 que el grano es bajo en grasas y rico en fibra. Además, aporta vitaminas B3 y minerales esenciales como hierro y fósforo a la dieta.
México ocupa el sexto lugar mundial en producción de maíz, con énfasis en variedades blancas y amarillas. Seis estados concentran el 60% de la producción nacional, destacando Jalisco y Sinaloa por su volumen. La disponibilidad de granos locales asegura la continuidad de la cadena de suministro interna.
Los consumidores prefieren las tortillas de tortillería por su proceso de nixtamalización del grano. Este método cocina el maíz con cal antes de molerlo para enriquecer los nutrientes esenciales. Las versiones de supermercado suelen tener mayor contenido de grasas y sodio que sus equivalentes artesanales.
Recientemente, la oficina de Profeco en Tamaulipas alertó sobre multas a vendedores ambulantes por el uso de hieleras. La dependencia local habría indicado sanciones de hasta cuatro millones de pesos por falta de higiene. Esta medida generó inquietud inmediata entre los pequeños comerciantes del sector informal.
Sin embargo, la Procuraduría Federal del Consumidor desmintió posteriormente las sanciones millonarias. La dependencia aclaró que su función principal es el monitoreo de precios y no la regulación sanitaria. La competencia para temas de higiene corresponde a otras instancias federales de salud pública.
La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes defendió el sistema de reparto en motocicletas como vital para el abastecimiento. El grupo propuso capacitación y créditos en lugar de multas para fortalecer las operaciones diarias. Este enfoque busca mantener el ingreso de millones de familias dependientes de la venta informal.
El debate entre tradición y regulación comercial continuará afectando a los productores locales. Las autoridades deberán equilibrar la seguridad alimentaria con la viabilidad económica de los vendedores. El sector espera políticas que protejan el empleo sin desincentivar el acceso a productos básicos.