Las empresas chilenas enfrentan el desafío de la Operación Renta 2026, donde la correcta gestión de la información se erige como el factor determinante para evitar observaciones del Servicio de Impuestos Internos (SII). La anticipación y organización anual son fundamentales para mitigar la carga operativa y las posibles sanciones derivadas de la creciente fiscalización digital por parte de la autoridad tributaria.
Durante el proceso anterior, se registraron inconsistencias en más de 260.000 declaraciones juradas (DDJJ), lo que subraya la necesidad de rigor en la preparación previa. Estas DDJJ constituyen la base sobre la cual el SII elabora las propuestas de renta tanto para trabajadores como para las propias compañías.
Consuelo Letelier, VP Legal de Talana, indicó que las observaciones a menudo no surgen de errores en la declaración final, sino de inconsistencias acumuladas durante el ejercicio fiscal. Esto incluye fallas en registros contractuales, pagos o información previsional, especialmente en firmas con alta rotación o estructuras de trabajo híbridas.
Letelier enfatizó que la correcta preparación no es un trámite de último momento, sino el resultado de una gestión continua a lo largo del año. La automatización de cruces de datos por parte del SII exige que la consistencia informativa entre departamentos, como Recursos Humanos y contabilidad, sea prioritaria.
Para optimizar este proceso, se recomienda a las entidades validar exhaustivamente las remuneraciones declaradas frente a los pagos efectivos, asegurando la correcta aplicación de topes imponibles y la gestión de bonos especiales o reliquidaciones.
Otro punto crítico para las organizaciones que contratan servicios externos es la revisión minuciosa de las retenciones aplicadas a los honorarios pagados. Además, es imperativo cotejar y actualizar todos los anexos contractuales y los registros de ingresos y egresos asociados a ellos.
Finalmente, antes de enviar la información al SII, las empresas deben ejecutar una auditoría interna integral que cruce los datos entre las áreas funcionales. Este paso proactivo busca detectar y corregir disparidades que, de otro modo, se transformarían en requerimientos formales y demoras en el ciclo tributario.
La implicancia directa de estas acciones preventivas se traduce en una mayor eficiencia administrativa y una reducción del riesgo fiscal para el ecosistema empresarial chileno en el ciclo tributario que se avecina.