La Comisión para el Mercado Financiero (CMF) de Chile ha fijado el 1 de agosto de 2026 como la fecha definitiva para la eliminación de la tarjeta de coordenadas bancarias, un mecanismo de seguridad tradicional en el país. Esta directriz obliga a las entidades financieras a migrar hacia un sistema más robusto conocido como Autenticación Reforzada de Clientes (RCA).
La implementación de RCA significa que las transferencias, pagos de alto valor o cambios críticos de seguridad requerirán obligatoriamente una doble validación. Este modelo se basa en la combinación de al menos dos factores distintos: algo que el usuario sabe (contraseña), algo que posee (dispositivo móvil con app) o algo que es (datos biométricos como huella o rostro).
Esta transición responde al incremento sostenido de los fraudes digitales observados en el sistema financiero chileno durante los últimos años. La CMF busca estandarizar la seguridad a niveles más altos, cerrando el ciclo de vida de un instrumento que ha sido fundamental por décadas en la banca nacional, según reportó radiopolar.com.
Algunas instituciones bancarias ya han comenzado el proceso de desactivación progresiva de las tarjetas físicas, impulsando activamente el uso de aplicaciones móviles y biometría entre sus clientes. BancoEstado y Banco Santander son ejemplos de entidades que están acelerando esta migración hacia soluciones puramente digitales.
En contraste, otras instituciones, como el Banco de Chile, han optado por mantener el sistema de coordenadas hasta el plazo máximo permitido por la normativa. Esta diferencia en los cronogramas internos refleja la variabilidad en la capacidad de adaptación tecnológica entre los principales actores del mercado bancario chileno.
La adopción de la doble autenticación posiciona a Chile en línea con estándares internacionales de seguridad transaccional. El cumplimiento de esta normativa será un indicador clave de la madurez digital y la resiliencia operativa del sector financiero local.