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Economía

Ataques en Baluchistán ponen en riesgo inversiones de China y EE. UU. en Pakistán

Recientes ataques coordinados en la provincia paquistaní de Baluchistán, rica en minerales, amenazan las promesas de inversión extranjera hechas por Islamabad a China y Estados Unidos. La inestabilidad estructural en la región, impulsada por separatistas, complica los planes de desarrollo del Corredor Económico China-Pakistán (CPEC) y nuevos acuerdos mineros.

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Balochistan Violence Threatens Pakistan’s Mineral Investment Promises to US and China
Balochistan Violence Threatens Pakistan’s Mineral Investment Promises to US and China
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Recientes ataques coordinados en Baluchistán, que dejaron 31 civiles y 17 efectivos de seguridad muertos, recuerdan a inversores y aliados internacionales los profundos desafíos de seguridad en la provincia más grande y pobre de Pakistán. Estos incidentes son particularmente sensibles dado que Baluchistán alberga vastas reservas minerales que Islamabad busca monetizar mediante acuerdos con Pekín y Washington.

El Ministro del Interior paquistaní, Mohsin Naqvi, culpó a la vecina India por orquestar los asaltos, una acusación que Nueva Delhi rechazó inmediatamente, calificándola de distracción de los problemas internos de Pakistán. Los ataques fueron reivindicados por el Ejército de Liberación de Baluchistán (BLA), un grupo separatista que busca la independencia de la provincia.

Baluchistán posee importantes reservas de oro, cobre, gas y carbón, recursos que generan ingresos significativos para el gobierno federal, pero que han sido históricamente fuente de resentimiento local. Analistas señalan que la inestabilidad es estructural, arraigada en la exclusión política y la militarización, lo que genera un alto riesgo para proyectos de extracción a gran escala.

China mantiene inversiones sustanciales en la provincia, especialmente a través del Corredor Económico China-Pakistán (CPEC), cuyo puerto clave, Gwadar, se encuentra en Baluchistán. Además, en septiembre pasado, una empresa minera estadounidense firmó un memorando de entendimiento por 500 millones de dólares para excavación de minerales, un acuerdo que ahora enfrenta incertidumbre.

Expertos indican que la persistencia de la violencia dificulta la viabilidad de los proyectos para inversores occidentales impulsados por el mercado, favoreciendo en cambio a actores estatales como China. Incluso los proyectos bajo CPEC han requerido un despliegue masivo de tropas para su protección, según reportes de investigadores especializados en la región.

La economía paquistaní, que recientemente evitó el impago con un rescate del FMI, ha visto caer la inversión extranjera directa (IED), que se redujo a 808 millones de dólares en la primera mitad del año fiscal 2026, comparado con 1.425 millones del periodo anterior. La escalada de violencia en Baluchistán actúa como un fuerte disuasivo para cualquier capital extranjero, según el Centro de Investigación y Estudios de Seguridad de Islamabad.

La situación se complica por la frontera porosa con la provincia iraní de Sistan-Baluchestan, lo que consolida la percepción de la región como una zona de alto riesgo para la inversión internacional. Islamabad debe equilibrar su necesidad de capital extranjero con la urgencia de abordar las demandas políticas de la población baluche para asegurar la estabilidad a largo plazo.

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