Una investigación transnacional exhaustiva, que abarcó 53 naciones, ha identificado patrones sorprendentemente uniformes en la manifestación del narcisismo, independientemente del trasfondo cultural de los participantes. El estudio, publicado en la revista *Self and Identity*, sugiere que variables demográficas clave como la edad, el género y el estatus social percibido están consistentemente ligadas a mayores niveles de rasgos narcisistas a nivel mundial.
Históricamente, la psicología de la personalidad ha dependido en gran medida de muestras de países clasificados como occidentales, educados, industrializados, ricos y democráticos (WEIRD, por sus siglas en inglés). Esta limitación ha dificultado discernir si los patrones observados son características universales de la naturaleza humana o meros subproductos de contextos culturales específicos. El equipo de investigación buscó abordar esta brecha analizando la interacción entre el narcisismo y el contexto socioeconómico.
Utilizando el marco del Concepto de Admiración y Rivalidad Narcisista, los investigadores evaluaron dos dimensiones del rasgo: la admiración (autopromoción y búsqueda de elogios) y la rivalidad (desvalorización de otros y antagonismo). Los datos fueron recopilados de 45,800 participantes, analizando variables contextuales como el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita y el Índice Global de Colectivismo de cada país.
Los resultados confirmaron que los adultos más jóvenes y los hombres tienden a puntuar más alto en ambas facetas del narcisismo en comparación con los adultos mayores y las mujeres, un patrón que se mantuvo constante a través de las fronteras. Además, una fuerte correlación persistió entre el narcisismo y la posición autopercibida en la jerarquía social, lo que sugiere que la búsqueda de estatus es un motor global.
Un hallazgo particularmente relevante para las dinámicas geopolíticas y culturales es la relación con el colectivismo. Contrario a la suposición común de que el narcisismo florece solo en culturas individualistas, el estudio encontró que en algunas naciones más colectivistas se reportaron niveles más altos, especialmente en la dimensión de la admiración. Esto implica que, en contextos de alta interdependencia, el narcisismo podría estar sirviendo para navegar jerarquías sociales complejas en lugar de meramente buscar la unicidad individual.
Si bien los patrones demográficos fueron robustos, el estudio también observó variaciones a nivel nacional. Las economías más prósperas (medidas por el PIB) mostraron niveles ligeramente superiores de narcisismo, particularmente en la búsqueda de admiración, lo que podría indicar que la riqueza facilita un entorno propicio para el autoenfoque. No obstante, los autores enfatizan que las diferencias dentro de un mismo país son a menudo mayores que las diferencias promedio entre países.
El profesor William J. Chopik, autor principal del estudio, señaló que el valor de la investigación no reside en identificar el país "más narcisista", sino en establecer la estabilidad de estos patrones de personalidad en relación con factores culturales y socioeconómicos. Este conocimiento es crucial para refinar teorías psicológicas aplicables a una población global cada vez más interconectada.
La investigación, informada por datos de la Colaboración Internacional en Psicología Social y Moral, subraya la necesidad de contextualizar el estudio de la mente humana, reconociendo que, si bien existen pilares universales, la expresión y función de los rasgos de personalidad se modulan sutilmente por el entorno económico y social. (Fuente: estudio publicado en *Self and Identity* vía PsyPost).