La plataforma Netflix estrenó esta madrugada la serie 'Alguien tiene que saber', una producción que recrea la búsqueda de un hijo desaparecido inspirada en el caso Matute Johns en Chile. La obra de ocho capítulos aborda la desaparición de un joven en Concepción, un crimen que sigue sin una sentencia condenatoria tras casi treinta años.
La trama sigue a Vanessa Font, interpretada por Paulina García, en su desesperada búsqueda de su hijo Julio Montoya Font, quien se perdió sin dejar rastro una noche de noviembre de 1999. Según reportó biobiochile.cl, la serie utiliza nombres modificados para los personajes, aunque mantiene referencias originales como la discoteca La Cucaracha.
La producción cuenta con un elenco encabezado por Alfredo Castro, quien interpreta al Prefecto Montero. Este personaje evoca al detective Héctor Arenas, encargado de la investigación real que culminó en 2004 con el hallazgo del cuerpo de Jorge Matute en el río Biobío.
El peso del secreto de confesión
Un punto central de la narrativa es el personaje de un sacerdote inspirado en el expárroco Andrés San Martín. El sacerdote, interpretado por Gabriel Cañas, sostiene detalles clave bajo el secreto de confesión, asegurando incluso la muerte de la víctima cuando el cuerpo aún no aparecía.
Sin embargo, la crítica señala algunas omisiones en la adaptación. El medio biobiochile.cl señala que la serie presenta los hechos como si ocurrieran en cuestión de semanas, lo que invisibiliza la larga y frustrante espera por justicia que caracterizó al caso real.
La serie también deja de lado hipótesis policiales importantes y la figura de Jorge Matute Matute, padre de la víctima. El relato se centra principalmente en el vínculo entre la madre y su hijo, utilizando la música de Manuel García para resaltar la carga emocional de la ausencia.