Una creencia arraigada en el sector editorial sugiere que los lectores masculinos rechazan la ficción centrada en vidas femeninas; sin embargo, una investigación reciente demuestra que el género del protagonista apenas influye en la decisión de un hombre de seguir leyendo una obra. Estos hallazgos, detallados en la Anthology of Computers and the Humanities, ponen en duda las estrategias de publicación basadas en la segregación por género.
Históricamente, el mercado literario ha favorecido narrativas masculinas, aunque las dinámicas han cambiado, con mujeres constituyendo ahora la mayoría de los autores publicados y un mayor volumen de lectura femenina. Esta transición ha generado preocupación sobre la exclusividad de la ficción literaria, asumiendo que el aumento de representación femenina aleja a los lectores varones.
Federica Bologna, estudiante de doctorado en Cornell, dirigió el equipo que buscó aislar el género como variable causal, dado que estudios previos se basaban en muestras pequeñas. Los investigadores reclutaron a unos 3.000 participantes estadounidenses, divididos equitativamente entre hombres y mujeres, para un experimento de viñeta.
Los participantes leyeron dos relatos cortos originales con nombres de género neutro (Sam y Alex), donde los pronombres se aleatorizaron para asignar protagonistas masculinos o femeninos sin alterar la trama. Este diseño experimental permitió atribuir cualquier variación en la preferencia de lectura directamente al género percibido del personaje.
Los resultados contrariaron la sabiduría convencional: los hombres eligieron la historia con protagonista femenina el 76% de las veces, frente al 75% cuando el protagonista era masculino, una diferencia estadísticamente nula. Matthew Wilkens, coautor, afirmó que esta supuesta preferencia masculina por personajes masculinos "simplemente no existe".
En contraste, las participantes femeninas mostraron una preferencia modesta por personajes de su mismo género, seleccionando la historia con protagonista femenina el 77% de las veces, una probabilidad que descendió al 70% con un protagonista masculino. Esto sugiere que, si bien las mujeres muestran un ligero sesgo, los hombres se mantienen indiferentes al género del personaje.
Los autores reconocen limitaciones, como el uso de solo dos historias cortas y la exclusión de lectores no binarios por motivos estadísticos, aunque esperan abordar esto en trabajos futuros. La investigación no resuelve por qué los hombres leen predominantemente libros de autores masculinos, sugiriendo que la socialización o las expectativas de género podrían ser factores determinantes.
El estudio ofrece una conclusión clara para los editores: el temor a alienar a los lectores masculinos al presentar protagonistas femeninas parece infundado. Wilkens concluyó que los editores deben centrarse en ofrecer narrativas interesantes, ya que los lectores demuestran ser flexibles ante el género del personaje.