Los humanos modernos llegaron a Australia y Nueva Guinea hace aproximadamente 60.000 años, según un importante estudio publicado en la revista Science Advances. Los hallazgos ofrecen la evidencia más sólida hasta la fecha a favor de la «cronología larga» de la migración humana, zanjando un largo debate entre arqueólogos y genetistas.
Investigadores de la Universidad de Huddersfield y la Universidad de Southampton analizaron cerca de 2.500 genomas de ADN mitocondrial (ADNmt). Al rastrear los linajes maternos, el equipo logró mapear el movimiento de los primeros humanos hacia Sahul, la masa terrestre que conectaba Australia y Nueva Guinea durante la última Edad de Hielo.
Mapeando la migración ancestral
El estudio utilizó el reloj molecular —un método para rastrear mutaciones genéticas a través de las generaciones— para determinar cuándo divergieron los linajes más antiguos. Los datos apuntan a una fecha de llegada de hace 60.000 años, lo que refuta las teorías que sugerían una llegada posterior, hace entre 45.000 y 50.000 años.
La evidencia del ADN materno también revela que estos primeros exploradores no viajaron como un grupo único desde un solo lugar. Por el contrario, los linajes se remontan a diversas áreas, como el norte de Indonesia, Filipinas, Malasia e Indochina. Esto sugiere que los humanos utilizaron al menos dos rutas marítimas diferentes para llegar al continente de forma simultánea.
«Creemos que esto respalda firmemente la cronología larga», afirmó el profesor Martin Richards, de la Universidad de Huddersfield, quien dirigió el análisis genético. «Aun así, las estimaciones basadas en el reloj molecular siempre pueden ser cuestionadas».
Para verificar estos hallazgos, el equipo se encuentra actualmente analizando cientos de secuencias del genoma humano completo. Esta investigación ampliada comparará miles de millones de pares de bases para corroborar los resultados iniciales del ADNmt.
La profesora Helen Farr, de la Universidad de Southampton, señaló que el estudio destaca la sofisticación de los primeros exploradores humanos. «Es una historia fascinante que ayuda a refinar nuestra comprensión sobre los orígenes humanos, la movilidad marítima y las primeras narrativas de navegación», comentó Farr. «Refleja la profunda herencia que las comunidades indígenas poseen en esta región, así como las habilidades y la tecnología de estos primeros navegantes».
La investigación subraya la profunda conexión ancestral que los aborígenes australianos y los habitantes de Nueva Guinea mantienen con su tierra. Al integrar la arqueogenética con la arqueología marítima, el equipo demostró con éxito que las habilidades de navegación tempranas eran mucho más avanzadas de lo que sugerían los modelos anteriores.