Las aguas frente a la costa del norte de Chile fueron mucho más cálidas en el pasado, similares a las condiciones actuales de Perú, hasta que hace aproximadamente tres millones de años comenzó un proceso de enfriamiento definitivo. Un estudio publicado en la revista Journal of Palaeogeography detalla cómo esta transición transformó la vida marina de la región, provocando la extinción de numerosas especies antiguas.
Los investigadores reconstruyeron la historia de la cuenca de Coquimbo mediante el análisis de depósitos de sedimentos marinos. Determinaron que la temperatura de la superficie del mar en la región era de unos 17,1 °C, aproximadamente entre 3 y 4 grados más cálida que durante el Pleistoceno, hace 800.000 años.
“El mar chileno adquirió sus condiciones templadas a partir de hace unos tres millones de años”, señaló el paleontólogo Martín Chávez Hoffmeister, director científico de la Corporación de Investigación en Paleontología e Historia Natural de Atacama (CIAHN).
El papel de la Corriente de Humboldt
Dos eventos principales impulsaron este cambio térmico. El cierre del istmo de Panamá hace unos cuatro millones de años alteró las corrientes globales, favoreciendo la actual Corriente de Humboldt. Este cambio aumentó la intensidad de la surgencia costera, un proceso en el que los vientos empujan hacia la superficie aguas frías ricas en nutrientes.
Esta transformación resultó catastrófica para muchas especies. Solo el 22% de los géneros de moluscos en Coquimbo sobrevivieron a la transición. Depredadores antiguos como el megalodón desaparecieron, mientras que otras especies, incluidos los perezosos marinos y reptiles acuáticos similares a los cocodrilos, se extinguieron.
“Suponemos que fueron víctimas de esta transición climática”, afirmó Chávez respecto a los perezosos marinos extintos. Destacó que el cambio también favoreció el surgimiento de los gigantes modernos, ya que la desaparición de los depredadores antiguos permitió que las ballenas alcanzaran los tamaños masivos que vemos hoy.
El enfriamiento también forzó una renovación total en la población local de tiburones. Especies como el tiburón sierra y el tiburón cornudo, que alguna vez prosperaron en el norte de Chile, ya no se encuentran en la costa. Sus parientes vivos más cercanos residen actualmente en el Caribe y frente a las costas de Perú.
Los pinnípedos se vieron afectados de manera similar. Los registros fósiles antiguos en Coquimbo y la región de Atacama muestran una presencia histórica de focas, que finalmente fueron reemplazadas por lobos marinos. Incluso las poblaciones de pingüinos cambiaron, con varias especies —algunas un 30% más grandes que sus contrapartes modernas— desapareciendo durante la transición térmica.
Los científicos consideran que la época del Plioceno, cuando ocurrió este enfriamiento, ofrece una perspectiva vital sobre posibles cambios climáticos futuros. Mediante la datación por isótopos de estroncio en conchas fosilizadas, el equipo confirmó que el sistema marino moderno quedó completamente consolidado hace 300.000 años.