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Ciencia

Genética explica el 55% de la variación en la longevidad humana, según nuevo análisis

Un nuevo estudio publicado en Science sugiere que la heredabilidad de la esperanza de vida humana es del 55%, superando las estimaciones previas del 10% al 25%. Este hallazgo, basado en el reexamen de datos de estudios de gemelos desde el siglo XIX, podría acelerar la investigación de tratamientos contra el envejecimiento.

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Genetic Influence on Human Lifespan Estimated at 55%, New Analysis Reveals
Genetic Influence on Human Lifespan Estimated at 55%, New Analysis Reveals

Un análisis reciente desafía el consenso científico establecido al determinar que aproximadamente el 55% de la longevidad humana es heredable, lo que implica que la genética explica más de la mitad de la variación observada en la esperanza de vida poblacional. Esta proporción es significativamente mayor que las estimaciones anteriores, que oscilaban entre el 10% y el 25%, según la investigación publicada en la revista Science.

Ben Shenhar, biofísico del Instituto Weizmann de Ciencias y coautor del estudio, indicó que estos hallazgos son cruciales para la búsqueda de genes específicos implicados en el proceso de envejecimiento y el desarrollo de terapias asociadas. Comprender la genética subyacente al envejecimiento saludable es fundamental para futuras intervenciones médicas.

Los investigadores argumentan que las estimaciones previas subestimaron el componente genético porque no lograron separar eficazmente las muertes causadas por factores extrínsecos, como accidentes o enfermedades infecciosas, de aquellas debidas a factores intrínsecos, como el deterioro orgánico por daño al ADN.

Para aislar estos componentes, el equipo reexaminó datos históricos recopilados desde el siglo XIX, incluyendo estudios de gemelos realizados en Dinamarca y Suecia, además de investigaciones sobre hermanos de centenarios en Estados Unidos. Estos estudios poblacionales son esenciales para diferenciar influencias genéticas y ambientales.

La metodología se basa en la premisa de que los gemelos idénticos comparten el cien por cien de su ADN, mientras que los gemelos fraternos y otros pares de hermanos comparten cerca del cincuenta por ciento en promedio. Esta diferencia permite cuantificar la contribución genética a rasgos complejos como la longevidad.

El incremento en la estimación de la heredabilidad podría reorientar los esfuerzos de investigación biomédica hacia la identificación de las bases genéticas que promueven una vejez saludable, en lugar de centrarse únicamente en la patología asociada a la edad avanzada.

Estos resultados tienen implicaciones directas para la biotecnología y el sector farmacéutico, sugiriendo un mayor potencial para intervenciones basadas en la manipulación genética o la farmacología dirigida a vías moleculares de longevidad. La comunidad científica ahora deberá validar estos hallazgos en cohortes más diversas.

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