Un estudio de la Universidad Johns Hopkins indica que los cultivos regados con aguas residuales pueden acumular medicamentos psiquiátricos en sus tejidos. La investigación se centró específicamente en tomates, zanahorias y lechugas cultivados en condiciones controladas durante un periodo prolongado. Los resultados sugieren que la acumulación de estas sustancias ocurre principalmente en las hojas de las plantas en lugar de las partes comestibles.
Los científicos analizaron cuatro medicamentos psicoactivos frecuentemente presentes en aguas tratadas. Estas sustancias incluyen fármacos para la depresión, el trastorno bipolar y las convulsiones. El análisis químico detectó compuestos y sus productos de descomposición en los tejidos vegetales durante el experimento.
Los datos revelaron que las concentraciones en las hojas superan ampliamente a las de las partes comestibles típicas. En los tomates, las hojas contenían más de 200 veces la concentración de los compuestos comparado con los frutos maduros. Las zanahorias mostraron niveles siete veces más altos en sus hojas verdes que en las raíces que se consumen habitualmente.
El mecanismo detrás de este fenómeno está relacionado con el transporte de agua dentro de la planta. El agua sube desde las raíces y evapora a través de estomas en las hojas. Los compuestos químicos permanecen en el tejido vegetal mientras el agua se escapa sin mecanismos eficientes de excreción.
Las prácticas agrícolas modernas requieren recursos hídricos frescos limitados en muchas regiones del planeta. La sequía global amenaza el suministro de agua potable, lo que obliga a reutilizar aguas tratadas para mantener la producción. Daniella Sanchez, autora principal del estudio, señaló la necesidad de entender mejor el metabolismo vegetal para asegurar la seguridad.
Los investigadores enfatizaron que los hallazgos no constituyen una advertencia inmediata para la salud pública. Carsten Prasse, coautor del estudio, indicó que los fármacos no siempre tienen impacto significativo en el consumidor humano. La publicación se realizó en la revista Environmental Science and Technology con datos detallados.
Algunos medicamentos se acumulan más que otros según el tipo de planta y la sustancia específica. La lamotrigina apareció en niveles bajos en todos los tejidos, mientras que el carbamazepine se acumuló en raíces de zanahoria y frutos de tomate. Identificar estos patrones podría guiar evaluaciones futuras de riesgos sanitarios en la cadena alimentaria.
La regulación futura podría necesitar examinar no solo los fármacos originales sino también sus subproductos químicos complejos. Este trabajo proporciona una base más sólida para normas futuras sobre el riego con aguas residuales en la agricultura comercial. Los expertos continúan monitoreando la seguridad de los alimentos en un contexto de escasez hídrica creciente y demanda global.