La Era
9 abr 2026 · Actualizado 09:34 a. m. UTC
Ciencia

Astrónomos detectan un sistema binario de agujeros negros supermasivos en Markarian 501

Un equipo internacional de investigadores ha identificado un par de agujeros negros supermasivos orbitándose mutuamente en el corazón de la galaxia Markarian 501, lo que marca una posible etapa final antes de una fusión cósmica.

Tomás Herrera

2 min de lectura

Astrónomos detectan un sistema binario de agujeros negros supermasivos en Markarian 501
Artist's impression of binary supermassive black holes

Un equipo internacional de investigación, liderado por Silke Britzen del Instituto Max Planck de Radioastronomía (MPIfR), ha detectado un par de agujeros negros supermasivos en el centro de la galaxia Markarian 501. El equipo utilizó una red internacional de radiotelescopios para captar imágenes de dos flujos de partículas distintos, o chorros, que emanan del núcleo galáctico.

Este descubrimiento aporta la tan buscada evidencia de dos agujeros negros masivos orbitando uno alrededor del otro a corta distancia. Los científicos creen que el dúo se encuentra en la fase final de una fusión, un proceso que podría completarse en apenas 100 años.

Un hito en la evolución galáctica

Aunque los modelos actuales sugieren que casi todas las galaxias grandes albergan un agujero negro supermasivo, a los investigadores les ha resultado difícil explicar cómo estos objetos alcanzan masas tan extremas. La teoría predominante sugiere que los agujeros negros deben fusionarse con otros homólogos masivos para crecer, un proceso que ocurre tras las colisiones de sus galaxias anfitrionas.

A pesar de la frecuencia de las colisiones galácticas en el universo, los científicos nunca habían detectado de forma fiable un par de agujeros negros supermasivos en órbita cercana antes de este estudio. Las observaciones en Markarian 501 ofrecen una visión poco común de la mecánica de esta etapa final de coalescencia de alta energía.

"El agujero negro en el centro de Mrk 501 expulsa al espacio un potente chorro de partículas que viaja a casi la velocidad de la luz", señalaron los investigadores en su informe. Al analizar estos chorros, el equipo determinó que la trayectoria curva de uno de los flujos probablemente se origina a partir de un segundo agujero negro, hasta ahora no observado.

Este trabajo, cuya publicación ha sido aceptada en la revistaMonthly Notices of the Royal Astronomical Society, confirma que estos agujeros negros actúan como "motores" individuales para sus respectivos chorros de partículas. Los hallazgos proporcionan datos fundamentales para los astrofísicos que trabajan en perfeccionar los modelos teóricos sobre cómo interactúan los agujeros negros masivos y cómo terminan combinándose.

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