El tratado de control de armas nucleares New START expiró oficialmente a medianoche GMT, sin que Estados Unidos y Rusia hayan acordado una renovación. Esta caducidad marca el fin de la última limitación vinculante sobre las armas nucleares estratégicas desplegadas por ambas potencias. Expertos internacionales advierten que esta situación aumenta inmediatamente el riesgo de confrontación nuclear directa.
Firmado en 2010, el acuerdo limitaba los cabezales nucleares estratégicos desplegados a 1.550 por nación. También establecía mecanismos de transparencia e inspecciones en territorio mutuo para verificar el cumplimiento. Su caducidad elimina la supervisión directa sobre los arsenales nucleares más grandes del mundo.
El secretario general de la ONU, António Guterres, calificó la situación como un momento grave para la paz internacional. Exhortó a ambas potencias a negociar un marco sucesor sin demora alguna. Según sus declaraciones, el riesgo de un conflicto nuclear es el más alto en décadas.
La administración estadounidense, bajo el liderazgo de Donald Trump, mostró menor preocupación pública sobre la expiración. Trump indicó a medios que se buscaría un nuevo acuerdo más beneficioso para los intereses estadounidenses. Washington insiste en que cualquier nuevo tratado debe incluir a China para ser efectivo.
Rusia suspendió el cumplimiento del tratado hace tres años por la guerra en Ucrania, aunque mantuvo la adhesión técnica hasta ahora. El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso afirmó que ya no están vinculados por las obligaciones del acuerdo. Moscú dijo que actuará de manera responsable pero libre de elegir sus próximos pasos estratégicos.
El expresidente ruso Dmitry Medvedev declaró que la expiración debería alarmar a todos en el ámbito global. Este comentario es particularmente notable dado su retórica habitual sobre amenazas nucleares en discursos recientes. La arquitectura de seguridad global corre el riesgo de desmoronarse, según la OTAN.
Otros tratados de control de armas ya han caducado anteriormente sin reemplazo inmediato. El almirante Tony Radakin advirtió que los marcos de seguridad actuales son frágiles y propensos a fallar. La proliferación nuclear se vuelve más prominente en la agenda de defensa internacional.
Ambos países están modernizando sus fuerzas nucleares con tecnología hipersónica avanzada y capacidades mejoradas. Rusia desarrolla armas como el torpedo Poseidón para penetrar defensas aéreas enemigas. Estados Unidos planea escudos defensivos que podrían incentivar contramedidas ofensivas rusas.
Las negociaciones futuras son complejas debido a las demandas de inclusión de terceros países en los acuerdos. Rusia exige que Francia y el Reino Unido participen en discusiones sobre control de armas nucleares. China mantiene que debe demostrar compromiso con la restricción en el campo militar.
No hay prisa aparente por firmar un nuevo pacto antes de la próxima reunión diplomática programada. La expiración del New START señala una era más volátil y peligrosa para la estabilidad global. La comunidad internacional deberá vigilar los movimientos militares de ambas potencias con atención constante.