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10 jun 2026 · Actualizado 12:24 a. m. UTC
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Tensión electoral en Colombia: Petro desconoce resultados preliminares mientras De la Espriella y Cepeda van a segunda vuelta

El presidente Gustavo Petro ha cuestionado el conteo preliminar que sitúa al candidato independiente Abelardo de la Espriella y al senador Iván Cepeda en la segunda vuelta presidencial del 21 de junio, alegando irregularidades en el software electoral.

Isabel Moreno

3 min de lectura

Un escenario de alta incertidumbre

Las elecciones presidenciales en Colombia han entrado en una fase de profunda inestabilidad después de que el presidente Gustavo Petro declarara que no reconoce los resultados preliminares de la jornada electoral del domingo. Con el 98,27% de las 122.020 mesas escrutadas, la Registraduría Nacional indicó que el candidato de extrema derecha Abelardo de la Espriella obtuvo 10.351.548 votos (43,74%), mientras que el senador de izquierda Iván Cepeda le sigue con 9.683.743 votos (40,91%).

Dado que ninguno de los candidatos alcanzó el 50% más uno de los votos necesarios para ganar en primera vuelta, se ha programado un balotaje para el 21 de junio. Sin embargo, el presidente Petro utilizó sus redes sociales para denunciar las cifras de la Registraduría, alegando que el proceso fue vulnerado por una empresa privada, los hermanos Bautista. "El conteo transmitido no tiene fuerza vinculante; sus datos no son norma pública", afirmó Petro en X, insistiendo en que solo aceptará los resultados certificados por las comisiones escrutadoras judiciales.

Petro alegó que los algoritmos del software fueron modificados tres veces durante la última semana, lo que resultó en la adición inexplicable de 800.000 votantes al censo. Su negativa a reconocer el conteo preliminar provocó la condena inmediata de la oposición. Daniel Briceño, congresista electo por el Centro Democrático, acusó al mandatario de intentar aferrarse al poder "a toda costa" y prometió defender los resultados electorales.

Un giro inesperado en las urnas

Los resultados representan un desafío significativo a las encuestas previas, que favorecían consistentemente a Cepeda, heredero político de la estrategia de "paz total" del actual gobierno. De la Espriella, abogado y empresario conocido como "El Tigre", llevó a cabo una campaña independiente centrada en la seguridad y el combate al crimen, emulando la retórica de figuras regionales como el argentino Javier Milei. El analista político Jorge Restrepo calificó el resultado como un "voto castigo" contra la clase política tradicional, señalando que el desempeño de De la Espriella superó ampliamente el 30,9% de apoyo que le otorgaba la encuesta del Centro Nacional de Consultoría del 24 de mayo.

Para Cepeda, la segunda vuelta es una prueba de fuego para su plataforma, que incluye la expansión de subsidios y la redistribución de tierras a las víctimas del conflicto armado. Su rival, De la Espriella, ha hecho campaña bajo una propuesta de intervención militar agresiva, contrastando abiertamente su enfoque con las negociaciones del gobierno de Petro con grupos armados. El periodo electoral estuvo marcado por una violencia significativa, incluyendo ataques con drones, secuestros y el asesinato de un candidato presidencial en un mitin el año pasado.

Polarización y consecuencias económicas

Otros candidatos no lograron tracción, lo que evidencia una marcada polarización del electorado. Paloma Valencia, del Centro Democrático, quien llegó a ser considerada favorita, terminó en un distante tercer lugar con el 6,91% de los votos, muy por debajo del 12% previsto por las encuestas recientes. Sergio Fajardo obtuvo el 4,26%, mientras que la exalcaldesa de Bogotá, Claudia López, alcanzó apenas el 0,94%.

Tras la jornada, los efectos económicos externos han comenzado a manifestarse. El domingo, el gobierno ecuatoriano anunció la eliminación de los aranceles del 100% a las importaciones colombianas, efectiva a partir del 1 de junio. Aunque el presidente Daniel Noboa vinculó la decisión a negociaciones privadas con De la Espriella, el gobierno colombiano desmintió esta versión, aclarando que la medida fue un cumplimiento forzoso de las órdenes de la Comunidad Andina (CAN) para poner fin a una prolongada guerra comercial que había paralizado el comercio fronterizo desde enero. Mientras el país aguarda el escrutinio judicial definitivo, el panorama electoral permanece fracturado, con el gobierno y la oposición preparándose para un camino hacia la segunda vuelta del 21 de junio que se perfila cada vez más volátil.

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