El Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) recomendó aprobar el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto Terminal Cerros de Valparaíso (TCVAL), una iniciativa clave para modernizar la infraestructura portuaria chilena con una inversión estimada en US$900 millones. Esta recomendación, contenida en el Informe Consolidado de Evaluación (ICE) emitido este lunes, allana el camino para elevar la capacidad de transferencia de carga del terminal.
El proyecto, presentado originalmente en septiembre de 2014, busca añadir una nueva zona para la operación de contenedores, aunque ha enfrentado una larga tramitación y fuerte oposición ciudadana y judicial desde su aprobación inicial en 2018. El ICE señala que el proyecto cumple con la normativa ambiental aplicable y aborda los efectos ambientales mediante medidas de mitigación y compensación adecuadas.
Tras la oposición de comunidades y autoridades regionales, la Empresa Portuaria de Valparaíso (EPV) implementó un proceso de diálogo entre 2021 y 2023, resultando en modificaciones sustanciales al diseño original. Estas modificaciones incluyen la reducción del frente de atraque para recibir un solo buque Post Panamax en lugar de dos, y la disminución del área de acopio de contenedores a 400 metros.
Como contraparte a la reducción de infraestructura portuaria, el proyecto incorpora un espacio de uso ciudadano de más de un kilómetro, incluyendo un paseo tipo malecón y una plaza conectada a la estación Bellavista del metro regional Merval. Además, se contempla la instalación de un ascensor en el cerro Arrayán para mejorar la conectividad urbana.
Debido a los ajustes, parte de la capacidad de acopio perdida se reubicará en la playa San Mateo, una zona actualmente poco utilizada. La EPV también planea construir un muelle multiuso que servirá para cruceros y carga general, buscando asegurar que Valparaíso duplique su capacidad portuaria requerida.
De obtener la aprobación final de la dirección ejecutiva del SEA, la EPV licitaría el desarrollo del proyecto a un operador privado, con un plazo de construcción estimado entre cuatro y cinco años. Se proyecta que las obras finalicen antes del 31 de diciembre de 2029, fecha en que expira la actual concesión portuaria, lo que dará paso a una nueva licitación para la operación completa del terminal.