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Restos de migrante haitiano son repatriados desde Reynosa tras tres años en espera

Los restos de Louis Licón, un migrante haitiano fallecido en diciembre de 2020 al intentar cruzar el Río Bravo, fueron finalmente reclamados en Reynosa, Tamaulipas. Tras tres años en una funeraria local, su familia en Haití gestionó el retorno de sus cenizas, destacando el esfuerzo humanitario de la funeraria.

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Restos de migrante haitiano son repatriados desde Reynosa tras tres años en espera
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Los restos de Louis Licón, un migrante haitiano que falleció hace tres años en Tamaulipas, fueron repatriados a su país natal luego de que su familia lograra reclamar sus cenizas en la Funeraria Valle de la Paz en Reynosa. Licón murió en diciembre de 2020 mientras intentaba cruzar el Río Bravo hacia Estados Unidos, buscando alcanzar el sueño americano para su familia.

Oscar Hinojosa, propietario de la funeraria, ha mantenido los restos de Licón y otros tres migrantes fallecidos en 2023, sin cobrar costos a la espera de contacto familiar. Hinojosa explicó que esta labor humanitaria es una tradición familiar, recordando el caso de 72 migrantes fallecidos en San Fernando, Tamaulipas, a quienes sepultaron hace 11 años sin remuneración.

Según Hinojosa, esta asistencia se ofrece sin importar la capacidad económica de las familias de los fallecidos, considerándolo un acto de servicio y una "inversión divina". De los cuatro migrantes recibidos en 2023, solo la familia de Louis Licón pudo ser contactada y coordinar el envío de los restos a Haití.

Dos de los otros tres migrantes que llegaron a la funeraria en 2023 tenían contactos que supuestamente se harían cargo de las cenizas, pero estos nunca se presentaron. Hinojosa continúa los esfuerzos por localizar a los parientes de Jean Jackson, otro de los fallecidos en el intento de cruce fronterizo.

La situación subraya los riesgos constantes que enfrentan los migrantes en su tránsito por la frontera norte de México, donde la muerte en el intento de ingreso a Estados Unidos es una realidad frecuente. La falta de recursos para cubrir gastos funerarios deja frecuentemente a estos cuerpos en una larga espera por identificación o reclamación.

El caso de Licón ilustra la compleja burocracia y el tiempo que puede transcurrir hasta que los restos de un migrante obtienen un destino final acorde con los deseos de sus seres queridos. La funeraria mantiene su compromiso de ofrecer un lugar digno mientras se localizan a los familiares.

La continuidad de estos casos en Reynosa refleja la presión migratoria constante sobre Tamaulipas, una ruta crítica para quienes buscan cruzar hacia el norte. Las autoridades locales y organizaciones civiles suelen intervenir para facilitar la identificación y repatriación en estas circunstancias trágicas.

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