La ministra de la Mujer, Judith Marín, solicitó este lunes la renuncia de la directora nacional del SernamEG, Priscilla Carrasco. La medida se confirmó el 30 de marzo de 2026 y generó controversia inmediata debido al estado de salud de la funcionaria. Carrasco enfrenta actualmente un tratamiento oncológico por un cáncer de mama triple negativo diagnosticado en julio de 2025.
Reacciones Políticas
La decisión provocó reacciones críticas incluso dentro del propio sector político de la derecha. Figuras como la exministra Karla Rubilar cuestionaron públicamente la falta de empatía en medio del proceso médico. Rubilar señaló en redes sociales que retirar a una autoridad en tratamiento no es coherente con los valores del sector.
"Toda la razón Karla", afirmó la alcaldesa y figura de la UDI, Evelyn Matthei.
La alcaldesa y figura de la UDI, Evelyn Matthei, respaldó el planteamiento de Rubilar con un mensaje breve. Su apoyo sumó peso a las voces que exigen reconsiderar la determinación del Ministerio de la Mujer. La tensión interna refleja un conflicto entre la gestión administrativa y las consideraciones éticas.
Confirmación Oficial
En el Senado, la senadora María José Gatica también criticó la determinación apelando al componente humano del caso. La diputada de RN sostuvo que la humanidad nunca se debe perder en la política. Afirmó que sumarle un golpe adicional a una persona enferma no es necesario.
El Servicio Nacional de la Mujer confirmó la salida mediante una declaración oficial pública. El organismo indicó que la solicitud de renuncia no voluntaria se realizó con fecha 30 de marzo de 2026. La comunicación oficial cerró cualquier duda sobre la vigencia del cargo de Carrasco.
Según información revelada por La Tercera, fue la subsecretaria de la cartera quien comunicó la decisión. Daniela Castro llamó a Carrasco para notificarle que la desvincula del cargo por instrucción de la ministra. El proceso de notificación se llevó a cabo en medio de la alerta oncológica vigente.
El episodio abre un nuevo foco de tensión interna para el oficialismo en Chile. El Ejecutivo busca ordenar su agenda y evitar controversias provenientes desde su propio sector político. Este caso se suma a las discusiones sobre la estabilidad del gabinete ministerial actual.
Las implicaciones políticas podrían afectar la percepción pública sobre la gestión de la cartera de género. El gobierno deberá gestionar el daño reputacional mientras mantiene su agenda legislativa prior. Se observa un riesgo creciente de fragmentación en la coalición oficialista.