La ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, quedó atrapada este miércoles al interior de la Universidad Austral de Chile (UACh) en Valdivia, tras ser blanco de una protesta estudiantil. La secretaria de Estado había sido invitada a la casa de estudios para participar en la inauguración del año académico, momento en el que la manifestación escaló hasta convertirse en una agresión.
Tras el incidente, el Ministerio de Ciencia informó que Lincolao requirió de un operativo de rescate para poder abandonar el campus con seguridad. Debido a que la ministra no cuenta con protección policial permanente por su bajo perfil de riesgo, fue resguardada por efectivos de la PDI y finalmente evacuada en un vehículo de la autoridad marítima de la Armada de Chile.
Fuentes policiales señalaron a La Tercera que los oficiales solicitaron autorización para ingresar al recinto con el fin de extraer a la autoridad y restablecer el orden, pero las autoridades universitarias denegaron la petición. Según la normativa vigente, la policía no puede ingresar a terrenos universitarios sin el consentimiento de la institución.
No obstante, la universidad emitió una negativa formal ante estas versiones. Funcionarios de la UACh declararon que la institución permanece abierta al público y mantiene una comunicación constante con las fuerzas policiales, rechazando la afirmación de que hayan impedido la intervención de las autoridades.
Autoridades universitarias condenan la violencia
El Consorcio de Universidades del Estado de Chile (Cuech) y el Consejo de Rectores (Cruch) emitieron declaraciones condenando el ataque. El Cuech señaló que “este tipo de hechos son incompatibles con las condiciones básicas que las instituciones de educación superior deben resguardar para el desarrollo de sus funciones”.
La organización declaró además que “la integridad de las personas, el respeto recíproco y la deliberación informada constituyen requisitos indispensables para la vida universitaria y no pueden ser relativizados bajo ninguna circunstancia”. El Cuech expresó su solidaridad con la ministra y confirmó su respaldo a las medidas disciplinarias que la universidad tome contra los responsables.
El Cruch se sumó a la condena, afirmando que rechaza la violencia “categóricamente”. El consejo de rectores enfatizó que las universidades son, por esencia, espacios de encuentro, reflexión y diálogo respetuoso.
“La confrontación de ideas es parte de su labor fundamental; la violencia, en cambio, interrumpe ese proceso, inhibe la participación y deteriora la esencia de estas instituciones”, destacó el Cuech en su comunicado. El grupo hizo un llamado a recuperar entornos donde los desacuerdos se expresen a través de argumentos y no de la fuerza.