Miles de jóvenes mexicanas, clasificadas injustamente como personas que 'ni estudian ni trabajan', sostienen la economía nacional mediante jornadas de trabajo doméstico y de cuidados que alcanzan las 2,700 horas anuales. Una investigación presentada este jueves por Oxfam México, y reportada por elfinanciero.com.mx, revela que este sector invisible supera en valor económico a industrias como la manufactura y el comercio.
El estudio subraya que tres de cada cuatro jóvenes que permanecen fuera del sistema educativo y laboral formal son mujeres. El 95 por ciento de ellas dedica entre 5.2 y 7.6 horas diarias al cuidado de familiares, limpieza y otras labores del hogar. En conjunto, este trabajo representa el 23.9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de México.
Stephanie Ize, una socióloga de 27 años, es uno de los rostros detrás de estas cifras. Durante casi una década, Ize compaginó sus estudios universitarios con el cuidado de sus padres, ambos enfermos de cáncer. "Fue 24/7, de lunes a domingo, estar todo el tiempo cuidando a mi papá, cuidando a mi mamá, que no fuera a recaer", declaró a la agencia EFE tras la publicación del informe.
Un estigma que invisibiliza la realidad
Ize argumenta que el término "nini" funciona como un estigma que reduce experiencias de vida complejas a una etiqueta vacía. "Las personas ven que estás en tu casa todo el día, pero no ven el trasfondo de la situación", señaló la joven, quien recuerda haber tenido que administrar medicamentos y asistir a su padre en tareas de higiene personal mientras intentaba titularse.
Para Mariana Belló, coordinadora de la estrategia de cuidados en Oxfam México, estas mujeres actúan como una red de amortiguación ante la crisis social. "Están funcionando como un subsidio y como una verdadera red de amortiguación para la crisis de cuidado, asumiendo una responsabilidad que otros actores sociales no están asumiendo, principalmente el Estado, el mercado e incluso sus familias", explicó Belló.
El informe detalla que la carga de cuidados es especialmente crítica para mujeres de entre 20 y 29 años, particularmente aquellas que son madres o viven en pareja. En las zonas rurales, la brecha se acentúa: las jóvenes cuidadoras dedican 2.7 horas más a la semana a estas tareas que sus contrapartes urbanas debido a la falta de infraestructura básica.
En contraste, la participación de los hombres jóvenes en las labores domésticas se ha mantenido estancada durante la última década, promediando apenas 1.5 horas diarias. A pesar de la reciente aprobación de la Ley del Sistema Público de Cuidados en Ciudad de México, Ize considera que las políticas públicas actuales llegan tarde y resultan insuficientes para transformar la realidad de quienes sostienen el bienestar familiar: "Las personas podemos salir a trabajar si hay alguien cuidando en casa".