El gobernador de la Región Metropolitana, Claudio Orrego, anunció este lunes en la comuna de Estación Central la inyección de $250 millones para la compra de Dispositivos Electrónicos de Inmovilización Temporal (DEIT), conocidos comúnmente como pistolas Taser. La medida busca dotar a Carabineros de una herramienta disuasiva intermedia para el control de situaciones de alta peligrosidad.
El plan piloto, que tendrá una duración inicial de 10 meses, permitirá la adquisición de aproximadamente 60 dispositivos. Al finalizar este periodo, las autoridades realizarán una evaluación técnica para determinar la continuidad de la inversión y su posible expansión.
La implementación de estos equipos ha enfrentado diversos obstáculos administrativos desde mediados del año pasado. Con la reciente aprobación de los protocolos de uso, el gobernador Orrego busca despejar el camino para que la policía uniformada sume esta tecnología a su arsenal operativo.
“Como gobierno de Santiago venimos hace unos cinco años pidiendo públicamente que se dote a nuestras policías de estos dispositivos”, afirmó Orrego. El gobernador enfatizó que la herramienta permitirá reducir agresiones contra el personal policial sin necesidad de recurrir al uso de armas de fuego, evitando así desenlaces fatales.
Aplicación en el control del comercio ambulante
Si bien el protocolo original de Carabineros no restringía el uso a un tipo específico de procedimiento, existían dudas sobre su despliegue real en las calles. Al respecto, el gobernador aclaró que estas armas serán fundamentales en el control del orden público, especialmente ante el aumento de la violencia en el comercio ambulante.
“Los mayores casos de agresiones que hemos tenido en Carabineros en el último tiempo son precisamente en situaciones de despeje del comercio ambulante”, sostuvo la autoridad regional. Según el plan, el uso de las Taser se autorizará ante una "Agresión Activa", definida como aquellas situaciones donde el sujeto intenta golpear al funcionario o resistirse violentamente al control.
El protocolo de Carabineros establece restricciones estrictas para el uso de estos dispositivos. Se prohíbe explícitamente apuntar a zonas vitales, como ojos o genitales, y se limita la descarga eléctrica a un máximo de cinco segundos. Además, no se permite el contacto directo con la piel ni múltiples activaciones contra una misma persona.
Desde el Gobierno Regional destacaron que la inversión en seguridad durante la actual gestión supera los $194 mil millones. De ese total, más de $15 mil millones han sido destinados directamente a fortalecer la capacidad operativa de Carabineros, incluyendo la compra de vehículos, un helicóptero y equipos especializados.
Orrego defendió la eficacia de esta tecnología citando la experiencia internacional. Según el gobernador, el uso de Taser ha logrado disminuir entre un 40% y un 50% las agresiones físicas contra policías, además de reducir significativamente las quejas por uso excesivo de la fuerza, al actuar como un elemento disuasivo visual ante posibles agresores.