Un sistema bajo presión
El panorama de la salud pública en Chile enfrenta un nuevo escrutinio, ya que la Federación Médica de Chile advierte que el mecanismo de ajuste actual para la Modalidad de Libre Elección (MLE) es insostenible. La MLE es un componente crítico del Fondo Nacional de Salud (Fonasa), que permite a los beneficiarios del sistema público acceder a prestadores privados a tarifas reguladas por el gobierno.
Sin embargo, Andrés Córdova, director de la Federación, sostiene que la viabilidad financiera de este modelo se está erosionando. Según datos recientes, los aranceles de Fonasa se han ajustado sistemáticamente por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC), lo que ha resultado en una pérdida acumulada de aproximadamente un 15% en valor real durante los últimos seis años.
El riesgo para el acceso de los pacientes
Este desajuste fiscal conlleva consecuencias significativas para la población chilena. Mientras el sector público sigue lidiando con largas listas de espera y deudas sistémicas, la MLE ha servido tradicionalmente como una válvula de escape esencial, permitiendo a los pacientes buscar atención oportuna en otros lugares.
Córdova advierte que, si la tendencia actual continúa, a los prestadores privados les resultará cada vez más difícil participar en el programa. "Mantener esta lógica nos sitúa en un escenario sombrío para la salud", señaló la Federación, destacando que la presión económica desincentiva a los prestadores y amenaza la supervivencia misma del modelo de Libre Elección, que actualmente ayuda a miles de ciudadanos a evitar los cuellos de botella del sector público.
Proponiendo un camino a seguir
Para abordar estos problemas sistémicos, la Federación insta al gobierno a alejarse de los ajustes arbitrarios y adoptar un enfoque más técnico y transparente. Proponen la implementación de un nuevo mecanismo que refleje con mayor precisión los costos reales de proporcionar servicios médicos en Chile.
Específicamente, el grupo sugiere ampliar el uso del Índice de Costos de la Salud (ICSA) —una herramienta utilizada actualmente por la Superintendencia de Salud para el sector de seguros privados— para guiar los ajustes de Fonasa. Al aprovechar este indicador existente, la Federación cree que el gobierno podría crear una metodología más equitativa y confiable que refleje las realidades del mercado médico.
Un llamado a la colaboración
Más allá de los ajustes técnicos, la Federación está solicitando una mesa de trabajo público-privada de alto nivel para desarrollar estas soluciones. La propuesta enfatiza la necesidad de un enfoque colaborativo y no ideológico para la política de salud nacional.
"El sector salud en Chile demanda una mirada amplia, libre de ideologismos, que permita alinear los esfuerzos entre el sector público y el privado", señaló Córdova. Mientras el país busca resolver sus desafíos persistentes en cobertura médica y tiempos de espera, el impulso por un sistema de aranceles estandarizado y que refleje los costos parece ser el próximo gran obstáculo en el debate en curso sobre el futuro de la salud chilena.