El gobierno británico está revisando si concede a Kanye West el permiso para entrar en el Reino Unido tras el rechazo público generado por el historial de comentarios antisemitas del rapero. El primer ministro, Sir Keir Starmer, ha calificado públicamente de "profundamente preocupante" la posibilidad de que West encabece el Wireless Festival de Londres.
Los ministros tienen la autoridad legal para impedir la entrada de ciudadanos extranjeros al país si consideran que su presencia no es "propicia para el bien público". Aunque las autoridades aún no han confirmado una decisión definitiva, esta revisión sugiere que la denegación del visado es una posibilidad real. Australia ya prohibió la entrada al rapero en mayo pasado tras sus elogios públicos a Adolf Hitler.
Los patrocinadores abandonan el festival ante la presión pública
La actuación prevista para julio ha provocado una fuga masiva de patrocinadores corporativos. Rockstar Energy, Pepsi y Diageo han retirado su apoyo al evento en los últimos días. PayPal también ha confirmado que no permitirá que su marca aparezca en materiales promocionales vinculados al festival.
Políticos de la oposición han intensificado las peticiones al Ministerio del Interior para que tome medidas. El ministro del Interior en la sombra, Chris Philp, argumentó que el historial de antisemitismo del rapero constituye un "patrón de comportamiento" y no un incidente aislado. La secretaria de Educación, Bridget Phillipson, se sumó a estas críticas, describiendo la retórica pasada de West como "completamente inaceptable y absolutamente repugnante".
El Consejo de Diputados de los Judíos Británicos ha solicitado formalmente al gobierno que deniegue la entrada a West. Su director ejecutivo, Michael Weiger, declaró que impedir la entrada del rapero sería una "medida muy apropiada" dado el sufrimiento que sus acciones han causado a las comunidades judías. La organización evitó criticar directamente a los organizadores del festival, aunque acusó a la empresa matriz, Festival Republic, de "lucrarse con el racismo".
West, quien ahora se hace llamar Ye, ha recibido una condena generalizada por una serie de incidentes, incluida la venta de mercancía con esvásticas y el lanzamiento de una canción titulada "Heil Hitler". En enero, el artista publicó una disculpa en el Wall Street Journal, alegando que sus acciones fueron resultado de un episodio maníaco provocado por su trastorno bipolar. "No soy nazi ni antisemita", escribió en el comunicado.
Las autoridades locales también están tratando de distanciarse del evento. La concejala Peray Ahmet, líder del Consejo de Haringey, se declaró "profundamente decepcionada" por la contratación, señalando que las declaraciones públicas del artista chocan directamente con los valores de la comunidad local. Aunque el consejo no tiene autoridad para prohibir la actuación, Ahmet prometió priorizar la seguridad pública durante los tres días que durará el evento en Finsbury Park.