Residentes de Shanghái hacen fila frente a máquinas automatizadas para tasar y vender joyas de oro usadas, motivados por cotizaciones que se aproximan a los $5,600 por onza. Este comportamiento de venta masiva ocurre simultáneamente con otros inversores que continúan adquiriendo el metal, apostando a que el rally actual se sostendrá en un entorno de incertidumbre geopolítica y un dólar estadounidense debilitado.
El interés renovado en el oro físico dentro de China subraya la búsqueda de activos refugio por parte de los inversores minoristas ante la percepción de riesgo en otros mercados. Los precios récord han creado una ventana de oportunidad para liquidar activos previamente acumulados como reservas familiares.
Según reportes, la demanda en el mercado chino ha sido un factor significativo en la reciente apreciación global del oro. Este apetito local contrasta con las dinámicas de las reservas oficiales de los bancos centrales, enfocándose aquí en el comportamiento del consumidor final.
Algunos analistas sugieren que esta actividad de venta podría indicar que una parte del público anticipa una corrección o busca asegurar ganancias después de un periodo sostenido de alzas. La decisión de vender o comprar refleja percepciones divergentes sobre la trayectoria futura de la política monetaria global.
La fluctuación del valor del dólar estadounidense es un catalizador clave, ya que el oro se cotiza internacionalmente en esa divisa, haciendo que una moneda más débil históricamente encarezca el metal para compradores extranjeros y, a veces, incentive la toma de ganancias en mercados locales.
El fenómeno en Shanghái pone de relieve cómo las tensiones macroeconómicas internacionales se traducen directamente en acciones concretas en los mercados de consumo asiáticos. La confianza en el oro como depósito de valor permanece robusta en la región.
El seguimiento de estas transacciones minoristas ofrece una visión granular sobre los flujos de capital doméstico en China, un indicador importante para evaluar la liquidez y el sentimiento de riesgo del consumidor chino. Se espera que la tendencia continúe mientras persista la volatilidad en los mercados de divisas y bonos.