La autoridad sanitaria chilena aprobó recientemente un nuevo reglamento que permite reutilizar las escorias de cobre, un residuo generado tras el refinamiento del mineral, como material de construcción en obras de infraestructura al aire libre. Esta decisión estatal responde a la creciente urgencia por descarbonizar y hacer más sostenible la industria minera, que produce más de 160 toneladas diarias de este subproducto en el país.
Este cambio normativo abre una nueva vía para gestionar los pasivos mineros acumulados, que hasta ahora no podían ser utilizados fuera del sector minero. Marcela Pantoja, gerenta de Sustentabilidad de Codelco División Ventanas, señaló a La Tercera que la aprobación representa un cambio estructural al habilitar el uso seguro de la escoria bajo criterios técnicos y ambientales exigentes, abandonando la lógica de disposición final.
El nuevo marco regulatorio autoriza específicamente el uso de escorias en la construcción de caminos, carreteras, autopistas y en la fabricación de elementos prefabricados ornamentales o funcionales para espacios abiertos. Juan Pablo Schaeffer, vicepresidente de Anglo American, calificó la medida como un paso clave para avanzar hacia una minería más responsable e incorporar un enfoque de economía circular.
La posibilidad de reutilización no es experimental; la industria minera, en colaboración con la academia, probó su viabilidad durante más de una década, incluyendo casos piloto como la construcción de una pista en la Fuerza Aérea de Chile usando escorias de Codelco-Ventanas. Estudios científicos respaldados por el Centro de Minería de la PUCV validaron la seguridad del material para estas implementaciones.
Para garantizar la seguridad pública, la normativa incluye exigentes estándares de control, como evaluaciones de estabilidad física y química, análisis de toxicidad por lixiviación y mediciones de radiactividad natural. Además, las empresas mineras deben implementar sistemas rigurosos de trazabilidad para asegurar que el material no se contamine durante su traslado o uso.
Jaime Morales, director del Centro de Minería de la PUCV, destacó que la regulación transforma un subproducto histórico en un recurso útil con estándares modernos de sostenibilidad. La nueva disposición demuestra la compatibilidad entre altos estándares sanitarios y la innovación en la valorización de residuos, según Pantoja.
El siguiente desafío regulatorio podría enfocarse en los relaves, otro residuo minero masivo para el cual aún no existe un aprovechamiento transversal comprobado. La experiencia exitosa con las escorias sugiere que con el respaldo científico adecuado y la participación de autoridades y comunidades, se podrían impulsar normativas similares para otros desechos.