Nestlé detectó cantidades mínimas de cereulida en muestras de producto a finales de noviembre de 2025, durante controles rutinarios tras instalar nuevo equipo en su planta de los Países Bajos, según una cronología proporcionada por la compañía.
La producción en la línea afectada fue detenida inmediatamente después de la detección inicial. El 10 de diciembre, Nestlé informó a las autoridades neerlandesas, a 16 mercados potencialmente afectados y a la Comisión Europea sobre el hallazgo.
Investigaciones posteriores revelaron que la fuente de la contaminación, que puede causar vómitos y diarrea, no era la planta neerlandesa, sino un aceite suministrado por un tercero. Este aceite fue procesado en Suiza por Nestlé y luego distribuido globalmente como parte de una mezcla.
Los análisis internos de Nestlé del 23 de diciembre confirmaron que la mezcla de aceite era el origen de la contaminación, acotando el problema a entregas específicas de 2025. Esta confirmación se obtuvo el 29 de diciembre, señalando un problema que afectaba a toda la industria que utilizaba dicho proveedor.
Tras esta confirmación, Nestlé notificó al proveedor, a las autoridades y a otros fabricantes del sector. El retiro público de los lotes afectados comenzó el 2 de enero, después de informar a cerca de 60 países.
Fabricantes como Danone y Hochdorf también iniciaron retiros de productos debido a su dependencia del mismo proveedor de aceite. No obstante, algunos de estos retiros se produjeron dos o tres semanas más tarde, aunque las razones de la demora no están claras.
El diario francés Le Monde ha cuestionado el cronograma de Nestlé, citando una fuente de alto nivel que indica que la compañía ya conocía el aceite como fuente el 10 de diciembre, fecha en que se notificó a las autoridades.
Este incidente subraya los riesgos en la cadena de suministro global de alimentos infantiles y la necesidad de trazabilidad rigurosa de ingredientes clave como los aceites especializados.