El exgobernador de la Reserva Federal, Kevin Warsh, fue nombrado por el entonces presidente Donald Trump como su candidato para presidir la Fed, pero su nominación se vio inmediatamente ensombrecida por su aparición en documentos relacionados con Jeffrey Epstein. La revelación se produjo horas después del anuncio oficial, generando un escrutinio inmediato sobre el pasado del candidato a dirigir la política monetaria estadounidense.
Según reportó The New Republic, el nombre de Warsh figuraba en una lista de correo electrónico de invitados a eventos como la celebración de Navidad en San Bartolomé en el año dos mil diez. En la misma lista aparecían otras figuras notables, incluyendo al oligarca ruso Román Abramovich y al director Brett Ratner. Warsh también fue incluido en un registro de asistentes a una cena organizada por el aristócrata británico William Astor.
La nominación de Warsh, ejecutivo bancario y afiliado a la conservadora Hoover Institution, había sido vista por algunos analistas como una selección convencional, a pesar de las demandas previas de Trump por un control más directo sobre la Fed. No obstante, Warsh había mostrado recientemente un mayor apoyo a la postura de Trump sobre la necesidad de bajar las tasas de interés.
El informe sugiere que la vinculación de Warsh con los círculos sociales de Epstein podría estar relacionada con su esposa, Jane Lauder, heredera de Estée Lauder y ligada al donante republicano Ronald Lauder. Esta conexión familiar lo sitúa dentro de los círculos adinerados donde operaba Epstein, según el análisis citado.
Incluso antes de que emergiera el vínculo con los archivos de Epstein, la confirmación de Warsh enfrentaba obstáculos significativos en el Senado. El senador Thom Tillis (R-NC) había manifestado previamente que mantendría su retención sobre cualquier nominación a la Fed hasta que la administración Trump retirara su investigación sobre el actual presidente de la Fed, Jerome Powell.
La aparición de Warsh en los archivos añade una capa de controversia política y personal a un proceso de nominación que ya era delicado debido a las tensiones entre la Casa Blanca y la independencia institucional de la Reserva Federal. El historial de Warsh en política monetaria, incluyendo su nombramiento inicial en la Fed en dos mil seis, contrasta ahora con el escrutinio por sus asociaciones sociales.
El desarrollo obliga a los senadores a sopesar la idoneidad técnica de Warsh frente a las preocupaciones sobre sus relaciones personales y el precedente que establece su asociación con figuras vinculadas a escándalos de alto perfil. Esto podría influir en el apoyo bipartidista necesario para su ratificación.