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Economía

El oro alcanza precios récord impulsado por la incertidumbre geopolítica y económica

El precio del oro al contado superó la barrera de los US$5,300 por onza troy, marcando un máximo histórico, impulsado por la creciente demanda de activos de refugio. Expertos señalan que las políticas proteccionistas y la inestabilidad global son los principales catalizadores de esta escalada. Este movimiento refleja una desconfianza creciente en las divisas fiduciarias, especialmente el dólar estadounidense.

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Gold Hits Record Highs Amid Global Uncertainty, Prompting Investor Flight to Safety
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El precio del oro en el mercado internacional continuó su trayectoria ascendente el miércoles, cotizando cerca de US$5,326 por onza troy, un valor sin precedentes para el metal precioso. Esta cotización representa una apreciación de más del 90% en los últimos doce meses, superando la marca de US$5,000 por primera vez esta semana. El comportamiento del precio sigue la ley de la oferta y la demanda, indicando un interés robusto por parte de los agentes económicos en este activo.

Analistas entrevistados por Agência Brasil atribuyen esta subida a un entorno global caracterizado por la incertidumbre, según Rodolpho Sartori, economista de Austin Rating. Sartori destacó que el oro y la plata son históricamente considerados reservas de valor, y la actual coyuntura impulsa a inversores y gobiernos a proteger su poder adquisitivo.

Uno de los desencadenantes clave señalados es la política económica del presidente Donald Trump, cuya implementación de aranceles y políticas cercanas al mercantilismo rompe con el paradigma de libre comercio defendido históricamente por Estados Unidos. Sartori mencionó la "brutalidad externa" y las amenazas a socios comerciales como factores que erosionan la confianza en el panorama internacional.

Gecilda Esteves, profesora del Ibmec-RJ, añadió que las tensiones geopolíticas, como las presiones de EE. UU. sobre Dinamarca por Groenlandia y la prolongación del conflicto entre Rusia y Ucrania, exacerban el escenario de inestabilidad. Este contexto eleva el riesgo geopolítico percibido, beneficiando directamente a activos considerados refugios seguros como el oro y la plata.

Si bien los bancos centrales, incluido el brasileño, han incrementado sus reservas de oro —Brasil aumentó sus tenencias en más de un 33% en valor entre enero de 2025 y diciembre—, Sartori considera que la mayor presión alcista proviene del mercado de inversores profesionales. Estos buscan diversificación y menor volatilidad frente a otros instrumentos financieros.

Esteves complementa que el apetito gubernamental por el metal busca reducir la dependencia de las monedas fiduciarias, ya que el oro posee un valor intrínseco, funcionando como una póliza de seguro contra un posible colapso del sistema financiero o inflacionario. Además, al romper la barrera de los US$5,000, el oro se convierte en un componente de rentabilidad agresiva dentro de las carteras de inversión.

La fortaleza del oro se correlaciona inversamente con la confianza en el dólar estadounidense; el alza del metal actúa como un termómetro de la salud de la divisa. El indicador DXY ha caído significativamente desde que Trump asumió en enero de 2025, sugiriendo una desconfianza latente en la moneda, aunque Sartori considera prematuro hablar de una desdolarización total.

Finalmente, Sartori identificó un factor estructural: los altos niveles de deuda pública global que llevan a los agentes económicos a diversificar destinos de inversión más allá de las divisas. Esta tendencia se ve reforzada por la búsqueda de protección ante posibles correcciones en mercados de capital como las bolsas, asociadas a la burbuja de la inteligencia artificial.

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