El presidente Donald Trump anunció su intención de nominar a Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal, reemplazando a Jerome Powell en mayo, una decisión que podría generar cambios sustanciales en la institución rectora de la economía global. La confirmación de Warsh por el Senado lo colocaría bajo intenso escrutinio dada la presión pública ejercida por Trump para obtener recortes agresivos en las tasas de interés.
Warsh, quien sirvió en la junta de la Fed entre 2006 y 2011, es visto por algunos como un candidato con la capacidad intelectual y diplomática para gestionar la delicada relación con la Casa Blanca, según reportaron asociados cercanos. No obstante, su pasado apoyo a tasas más altas para controlar la inflación contrasta con la postura actual de Trump, quien ha criticado repetidamente la política monetaria restrictiva.
Los mercados financieros reaccionaron a la noticia con movimientos mixtos, incluyendo un alza en el dólar y los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo, mientras que el oro cayó más de 5%, lo que sugiere expectativas de una política monetaria potencialmente menos laxa bajo su liderazgo. La confirmación, sin embargo, enfrenta obstáculos políticos en el Senado.
El senador republicano Thom Tillis ha reiterado su oposición a la nominación hasta que se resuelva una investigación del Departamento de Justicia sobre Powell, lo que complica el proceso de confirmación, según informó el líder de la mayoría del Senado, John Thune. Mientras tanto, la senadora demócrata Elizabeth Warren acusó a Warsh de modificar sus posturas económicas para alinearse con Trump.
Un punto clave de divergencia con la administración actual es el balance de la Fed, que Warsh ha criticado por su gran tamaño, argumentando que ha permitido al Congreso aumentar el gasto sin afrontar mayores costos de endeudamiento. Reducir su balance de 6.6 billones de dólares será un proceso delicado debido a la liquidez que inyecta al sistema financiero.
En artículos recientes, Warsh ha sostenido que la inflación es causada primordialmente por el exceso de gasto gubernamental e impresión de dinero, una visión que se alinea con la retórica republicana, aunque históricamente se inclinaba por políticas monetarias más convencionales. Su perspectiva reciente sobre el impacto de la inteligencia artificial en la productividad podría influir en su análisis inflacionario futuro.
La designación culmina una búsqueda inusualmente pública y prolongada para el puesto, cuya función primordial es mantener la estabilidad de precios y el máximo empleo en Estados Unidos, además de supervisar la regulación bancaria. El resultado de su confirmación definirá la trayectoria de la política monetaria que impacta los costos de endeudamiento globales.