Las acciones del fabricante canadiense de aviones Bombardier registraron una caída del 9% el viernes por la mañana, tras las amenazas emitidas la noche anterior por el expresidente estadounidense Donald Trump. Trump advirtió que impondría un arancel del 50% a “cualquier y toda aeronave vendida a Estados Unidos” si Canadá no resolvía una disputa comercial específica.
El núcleo de la amenaza se centró en la supuesta “descertificación” de los modelos Global Express de Bombardier y “todas las aeronaves fabricadas en Canadá”, hasta que se certifiquen los aviones producidos por Gulfstream, propiedad de General Dynamics. Un funcionario de la Casa Blanca aclaró posteriormente a Reuters que no se buscaba descertificar aviones ya en operación, aunque la advertencia inicial causó confusión entre operadores y analistas.
El sector aeroespacial, históricamente exento del impacto más severo de las disputas comerciales lideradas por Trump, enfrenta ahora un riesgo significativo, ya que Estados Unidos constituye el mercado más grande para la aviación de negocios. Datos de Cirium indican que existen 150 aeronaves Global Express registradas en EE. UU., además de 5.425 aeronaves de fabricación canadiense en servicio general.
En respuesta, Bombardier emitió un comunicado indicando que había “tomado nota” de la publicación de Trump y estaba en contacto con el gobierno canadiense. La compañía subrayó su huella operativa en EE. UU., donde emplea a más de 3.000 personas en nueve instalaciones y apoya miles de empleos a través de sus proveedores.
La situación se enmarca en mayores tensiones bilaterales, luego de que el primer ministro canadiense, Mark Carney, instara recientemente a las naciones a aceptar el fin del orden global basado en reglas que Washington solía defender, citando las políticas comerciales estadounidenses.
A pesar de que los aviones canadienses han seguido exportándose al sur de la frontera bajo el acuerdo USMCA, la amenaza de un arancel del 50% constituiría un impacto drástico para aerolíneas estadounidenses como American Airlines y Delta Air Lines, que utilizan aeronaves canadienses en servicios regionales.
Abogados especializados en aviación comercial, como Amanda Applegate, confirmaron a medios que ya estaban recibiendo consultas de clientes interesados en comprar o que ya poseen aviones Bombardier. La resolución de este conflicto comercial es crucial para mantener la fluidez del tráfico aéreo y la cadena de suministro entre ambos países.