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Cultura

Director japonés advierte que el anime está desplazando al cine de imagen real

El aclamado director Yoji Yamada expresó preocupación durante los premios Blue Ribbon al señalar que el auge récord de la taquilla japonesa en 2025 se debe casi exclusivamente a la animación. Yamada advierte que las producciones de imagen real, especialmente dramas íntimos, están siendo marginadas por la apuesta segura en franquicias animadas.

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El director japonés Yoji Yamada, figura clave del cine de posguerra, emitió una seria advertencia cultural al recibir el premio a Mejor Director por TOKYO Taxi en la ceremonia de los Blue Ribbon Awards. Yamada indicó que el dominio de la taquilla por parte del anime está colocando al cine de imagen real en una posición comercialmente precaria.

Los informes de 2025 mostraron una recaudación histórica para los cines japoneses, superando los 274 mil millones de yenes. No obstante, Yamada puntualizó que este crecimiento no refleja la salud del ecosistema cinematográfico general, sino que es impulsado casi en su totalidad por producciones animadas de gran escala.

El director argumentó que la industria está priorizando franquicias de manga y fenómenos como Demon Slayer, lo que asegura ingresos pero reduce la atención y las pantallas disponibles para películas live-action. Según Yamada, las producciones realistas y de menor presupuesto están siendo relegadas a estrenos discretos con carreras cortas en cartelera.

Yamada subrayó que esta tendencia limita la diversidad cultural, ya que los estudios optan por lo conocido y con bases de fans aseguradas. Los premios tradicionales, como los Blue Ribbon, funcionan como un soporte vital para reconocer obras que no pueden competir en ruido mediático con la maquinaria del anime.

El cine de acción real corre el riesgo de convertirse en un nicho dentro de su propio mercado doméstico, a pesar de que Japón es un exportador mundial de animación. El director teme que la saturación de éxitos animados invisibilice las narrativas humanas y pausadas.

La reflexión de Yamada no busca denigrar la animación, sino alertar sobre el desequilibrio estructural que se está generando. Si bien el anime aporta inversión y proyección internacional, la dependencia excesiva amenaza la capacidad de las nuevas voces en el cine tradicional para encontrar audiencia.

La industria enfrenta ahora el desafío de gestionar esta fuerza imparable del anime sin sacrificar el espacio para el cine de actores. La pregunta clave es si Japón podrá mantener la diversidad en su oferta cinematográfica más allá de los éxitos de taquilla animados.

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