El biólogo y genetista español Lluís Quintana-Murci se encuentra en Chile para participar en el festival Puerto de Ideas Antofagasta. El investigador, que dirige la Unidad de Genética Evolutiva Humana del Instituto Pasteur desde 2007, expone las consecuencias de la rápida evolución tecnológica frente a la lentitud de la adaptación biológica.
Durante su estancia, Quintana-Murci presenta sus charlas tituladas “¿De dónde venimos?” y “De los neandertales al Covid-19: la evolución del genoma humano”. El científico utiliza la genética de poblaciones para reconstruir rutas migratorias y entender cómo las epidemias del pasado moldearon el genoma humano.
El especialista señala que los avances en la medicina han permitido que la supervivencia aumente drásticamente. A principios del siglo XX, solo el 38% de los europeos llegaba a los 40 años, mientras que hoy esa cifra alcanza el 98%. Sin embargo, este progreso tecnológico está alterando el medioambiente de forma más acelerada que nuestra propia evolución.
"Lo que fue una ventaja en el pasado, hoy se puede convertir en un inconveniente", explicó Quintana-Murci según reportó La Tercera. El genetista citó como ejemplo la piel clara en poblaciones eurasiáticas, diseñada para sintetizar vitamina D con poca luz solar, lo que hoy provoca altos índices de cáncer de piel en australianos de origen europeo.
El científico también advirtió sobre el comportamiento del sistema inmunitario ante la reducción de patógenos. Al haber menos carga infecciosa, las mutaciones que antes nos protegían podrían estar causando que el sistema inmune se ataque a sí mismo, originando enfermedades autoinmunes.
Para el investigador, este fenómeno representa un "desfase evolutivo". Aunque sostiene que la especie eventualmente logrará adaptarse, la velocidad de los cambios tecnológicos actuales pone en duda la sabiduría de la evolución tecnológica actual.
La trayectoria de Quintana-Murci se enmarca en un campo transformado por hitos como la secuenciación del ADN mitocondrial de un neandertal en 1997. Este avance permitió confirmar que dicha especie era una rama distinta a los humanos modernos.
Posteriormente, en 2010, el sueco Svante Pääbo —ganador del Nobel de Medicina en 2022— logró secuenciar el genoma nuclear completo de los neandertales. Este hallazgo demostró que los humanos no africanos presentan un porcentaje de hibridación con esa especie extinta.