Washington/Bruselas – Unas recientes afirmaciones del expresidente estadounidense Donald Trump, quien sugirió que los aliados de la OTAN mantuvieron una posición periférica en las líneas de combate en Afganistán, han generado una significativa fricción diplomática con socios clave de la Alianza Atlántica. Las declaraciones, realizadas durante una entrevista con Fox News, ponen nuevamente bajo escrutinio la percepción estadounidense sobre la contribución aliada tras la activación del Artículo 5 del tratado.
Trump cuestionó la fiabilidad futura de la OTAN, expresando dudas sobre su apoyo en caso de una futura necesidad. «No estoy seguro de que estarían ahí si alguna vez los necesitáramos», declaró el exmandatario, añadiendo que, aunque algunos miembros enviaron tropas a Afganistán, estas «se mantuvieron un poco atrás, un poco fuera de las primeras líneas».
Estas aseveraciones han sido recibidas con indignación en Londres y otras capitales europeas. Es fundamental recordar que la invocación de la cláusula de defensa colectiva (Artículo 5) tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 fue un acto singularmente liderado por la respuesta estadounidense, a la cual se unieron los aliados. El Reino Unido, por ejemplo, sufrió 457 bajas militares en el conflicto afgano, siendo el segundo país con mayor número de fallecidos tras EE. UU. (2.461), con un total de 1.160 soldados de otras naciones de la coalición perdidos.
Funcionarios de defensa británicos han calificado las palabras de Trump como «groseramente ofensivas». El Secretario de Defensa del Reino Unido enfatizó que las fuerzas británicas y aliadas respondieron al llamado estadounidense, pagando un alto precio en vidas. Países como Dinamarca reportaron tasas de mortalidad per cápita en Afganistán superiores a las de cualquier otra nación de la OTAN, destacando la intensidad de los combates en puntos focales como Sangin y Musa Qala.
Las críticas no solo provienen de la esfera política, sino también de familiares de los soldados caídos, quienes consideran las palabras como un profundo insulto a los sacrificios realizados. La controversia resalta una tensión geopolítica persistente: la demanda de una mayor corresponsabilidad financiera y militar por parte de Europa, yuxtapuesta con la percepción, especialmente desde ciertos sectores en Washington, de que el esfuerzo bélico recayó desproporcionadamente sobre Washington.
El episodio subraya la fragilidad del consenso transatlántico cuando se cuestiona el historial de compromiso. Para analistas en Bruselas, las declaraciones de Trump no solo buscan redefinir la narrativa histórica de la guerra en Asia Central, sino que también sirven como advertencia sobre la posible reevaluación de los compromisos de seguridad colectiva bajo una futura administración estadounidense, con implicaciones directas para la estabilidad del flanco sur y oriental de la Alianza.
Fuente: Basado en reportes de Sky News.