Un ciudadano ruso, Matvei Rumiantsev, de 22 años, residente en Canary Wharf, Londres, ha sido hallado culpable de agresión con lesiones corporales (actual bodily harm) en un caso que cobró relevancia internacional debido a la implicación indirecta de Barron Trump, hijo del expresidente estadounidense Donald Trump.
El veredicto se basó en gran medida en la rápida intervención de Trump, de 19 años, quien, desde Estados Unidos, contactó a la policía metropolitana tras presenciar un presunto episodio de violencia doméstica a través de una videollamada con la víctima en enero de 2025. Según la transcripción revelada por la Fiscalía de la Corona (CPS), Trump informó a los operadores que veía a una mujer siendo agredida.
Los fiscales argumentaron que Rumiantsev actuó movido por celos hacia la relación de la mujer con Trump, cuyo perfil público pudo haber exacerbado la situación. Rumiantsev también fue declarado culpable de obstrucción a la justicia por intentar que la víctima retirara las acusaciones mediante una carta enviada desde prisión tras el ataque inicial.
El tribunal, en Snaresbrook Crown Court, no encontró pruebas suficientes para condenar a Rumiantsev por dos cargos separados de agresión sexual y estrangulamiento relacionados con sucesos de noviembre de 2024. El juez, sin embargo, advirtió al jurado que no basara su decisión únicamente en el testimonio de Trump, dado que este no prestó declaración bajo juramento ni fue sometido a contrainterrogatorio.
El incidente original ocurrió después de que Rumiantsev y la víctima compartieran una velada. Trump describió a la policía haber visto brevemente a un hombre sin camisa antes de que la cámara se enfocara en la víctima llorando y siendo golpeada, en un lapso de tiempo que duró entre cinco y siete segundos.
El caso pone de relieve los desafíos de la cooperación policial transfronteriza y la dependencia de testimonios en línea para la instrucción de causas penales en el Reino Unido. La condena por obstrucción, ligada a la misiva enviada a la víctima, refuerza la intención del acusado de manipular el proceso judicial.
La defensa de Rumiantsev intentó matizar los celos, admitiendo un malestar parcial por lo que consideraba que la víctima estaba "engañando" a Trump, aunque el foco del juicio se mantuvo estrictamente en la naturaleza de la agresión física del 18 de enero de 2025. (Fuente: BBC News)