QUEBEC CITY. En un claro desafío a la retórica del presidente estadounidense Donald Trump, el Primer Ministro Mark Carney respondió enérgicamente a la afirmación de que "Canadá vive gracias a los Estados Unidos". Durante la inauguración de la reunión de gabinete en Quebec City, Carney insertó líneas no preparadas en su discurso, declarando: "Canadá y los Estados Unidos han construido una asociación notable... Pero Canadá no vive gracias a los Estados Unidos. Canadá prospera porque somos canadienses".
Esta réplica directa sigue a las declaraciones de Trump en el Foro Económico Mundial (WEF) en Davos, donde sugirió una relación de dependencia unilateral. Las palabras de Carney, pronunciadas ante su equipo ministerial, adoptaron un tono marcadamente doméstico y de campaña, enfatizando la defensa de los valores canadienses como la inclusión y la equidad en un contexto global de creciente proteccionismo y declive democrático.
El encuentro ministerial se realiza en un momento geopolítico sensible. Días antes en Davos, Carney había advertido sobre la "hegemonía estadounidense" y el uso de la integración económica como arma por parte de las grandes potencias, sugiriendo que las naciones medianas deben cooperar para no terminar "en el menú". Estas declaraciones generaron una respuesta inmediata desde Washington, con el Secretario de Comercio Howard Lutnick calificando el discurso de "ruido político" y amenazando con revisar el acuerdo comercial (CUSMA).
El gabinete se reúne en la Ciudadela de Quebec, un sitio históricamente fortificado contra amenazas estadounidenses, lo que añade un matiz simbólico a las discusiones sobre seguridad y soberanía económica. Carney delineó prioridades centradas en la ejecución rápida de políticas, incluyendo inversiones en defensa, expansión comercial y protección social, en un aparente esfuerzo por contrarrestar las críticas sobre la falta de resultados tangibles.
La oposición no tardó en reaccionar. El líder conservador, Pierre Poilievre, criticó la administración por priorizar la "retórica" sobre la acción concreta, especialmente en temas de desbloqueo de recursos y aprobación de oleoductos, pilares fundamentales para la relación comercial con el sur. Sin embargo, Poilievre también reconoció la necesidad pragmática de mantener lazos económicos estables con Washington, que sustentan numerosos empleos canadienses.
El Ministro de Finanzas, François-Philippe Champagne, defendió la postura del Primer Ministro, insistiendo en que la diversificación comercial es clave. Mientras el gabinete se enfoca en la economía, la asequibilidad y la seguridad, el intercambio de declaraciones entre Ottawa y Washington resalta la creciente fricción en la dinámica norteamericana, donde la interdependencia económica se enfrenta ahora a narrativas de soberanía nacional exacerbadas.
Fuente: Basado en reportes de CBC News.