El grupo francés de servicios tecnológicos Capgemini enfrenta un escrutinio creciente a raíz de un contrato de su subsidiaria estadounidense con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos. La controversia se centra en servicios de "skip tracing", utilizados por ICE para localizar individuos y apoyar operaciones de remoción, según revelaciones de medios independientes.
El acuerdo marco tiene un valor potencial de más de $365 millones, con casi $4.8 millones ya comprometidos, según documentos citados por medios como Wired. Estos servicios implican la verificación de domicilios mediante el cruce de datos gubernamentales con bases de datos comerciales y observación física, generando críticas éticas.
El CEO del grupo Capgemini, Aiman Ezzat, declaró en LinkedIn que la alta dirección tuvo conocimiento reciente del contrato a través de fuentes públicas y afirmó que no se está ejecutando actualmente. No obstante, investigaciones de medios franceses, como Les Jours, sugieren que la relación entre Capgemini Government Solutions (CGS) y ICE se remonta a 2007, cubriendo planificación operativa y modelado de capacidad de detención.
Registros de gasto federal de EE. UU. indican que el 65% de los contratos adjudicados a CGS por agencias federales estadounidenses provienen de ICE, según reportó Les Jours. Un exfuncionario de ICE citado por el medio francés señaló que la dependencia de la agencia en los servicios de Capgemini los hace "esenciales" para ciertas partes del sistema migratorio.
Las revelaciones han provocado reacciones en Francia, donde el sindicato CGT exigió la "cesación inmediata y pública" de cualquier colaboración con ICE, alegando que contraviene los valores corporativos declarados. El ministro de Finanzas francés, Roland Lescure, instó a Capgemini, que posee participación estatal parcial, a "arrojar luz, de manera extremadamente transparente, sobre sus actividades".
Un informe anterior de la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) en 2021 ya había señalado fallas de supervisión en contratos anteriores, indicando que ICE no pudo asegurar la cualificación laboral adecuada del contratista y posiblemente sobrepagó servicios.
Capgemini ha convocado una reunión extraordinaria de su consejo de administración en París ante la intensificación de la presión política y sindical. El resultado de esta revisión interna será observado como un precedente sobre el compromiso de empresas europeas con agencias de seguridad estadounidenses.